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Amparo Estévez Saviza

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Considero que un espacio interactivo debe servir para comunicar, compartir y pasar momentos agradables que nos ayuden a pensar la vida como bella y en este caso específico a conocer a los escritores y poetas que en todo momento transbordan vidas diversas arte y sueños a nuestro corazón...

lunes, 10 de febrero de 2014

TE AMO-PABLO NERUDA




Te Amo

Te amo
te amo de una manera inexplicable,
de una forma inconfesable,
de un modo contradictorio.

Te amo
con mis estados de ánimo que son muchos,
y cambian de humor continuamente.
por lo que ya sabes,
el tiempo, la vida, la muerte.

Te amo...
con el mundo que no entiendo,
con la gente que no comprende,
con la ambivalencia de mi alma,
con la incoherencia de mis actos,
con la fatalidad del destino,
con la conspiración del deseo,
con la ambigüedad de los hechos.

Aún cuando te digo que no te amo, te amo,
hasta cuando te engaño, no te engaño,
en el fondo, llevo a cabo un plan,
para amarte mejor.

Te amo...
sin reflexionar, inconscientemente,
irresponsablemente, espontáneamente,
involuntariamente, por instinto,
por impulso, irracionalmente.

En efecto no tengo argumentos lógicos,
ni siquiera improvisados
para fundamentar este amor que siento por ti,
que surgió misteriosamente de la nada,
que no ha resuelto mágicamente nada,
y que milagrosamente, de a poco, con poco y nada
ha mejorado lo peor de mí.

Te amo
te amo con un cuerpo que no piensa,
con un corazón que no razona,
con una cabeza que no coordina.

Te amo
incomprensiblemente,
sin preguntarme por qué te amo,
sin importarme por qué te amo,
sin cuestionarme por qué te amo.

Te amo
sencillamente porque te amo,
yo mismo no sé por qué te amo.

Pablo Neruda

Francisco Gago Nieto- (contemporáneo)





Un cuarto con Luna Francisco Gago Nieto autor
Eclipse de sal

Le pedí a la luna
que se dejara engañar
que engatusara al sol
para no dejarlo despertar.

Le prometí que dejaría la ventana abierta,
para que se escondiera.
La noche a la soledad la enfría
y a la mañana un haz de amor,
lo espera.

Un reflejo que guiña
a cada suspiro de mar
que levantan sus mareas,
y le tirita al amar.
Para fundir el eclipse de tu beso
un beso de los de esos
que alimentan todo soñar.

Y llegan otra vez los recuerdos
esta vez la ventana esta cerrada
La luna no ha salido
duerme con el sol
y corren sus niños.

Sueños
Alegrías
Besos de eclipse
que nacen todos los días
y nos hacen felices.

Francisco Gago Nieto

EPISODIO 8-MACEDONIO FERNANDEZ



-OLMEDO


CAPÍTULO 8-MACEDONIO FERNANDEZ

El "capítulo siguiente" de la autobiografía del Recienvenido
De autor ignorado y que no se sabe si escribe bien Nota del Editor. (El autor también figurará
escribiendo.)
Presentamos el más escrito de los ocho capítulos de esta obra, que no se cree haya habido
quien la escriba, pues su autor era tan desconocido a los diecisiete años que es imaginable
cuánto habrá progresado después, tanto más cuanto la precocidad fue la primera cualidad que
adquirió; a los nueve años era ya casi un niño y a los once ya tenía un hermano que entendía a
Bergson; lo que éste mismo no pudo nunca con toda la inteligencia que le consiguió su
influyente familia.
Tan es así que si tan es así no fuera todo lo que de él se sabe no se ignoraría todavía. Como
desconocido es el más completo que haya sido encontrado con vida en la historia desde el
pasado hasta una semana próxima que tenga días; más adelante no se sabe lo que sucederá y
limitamos nuestra aseveración a lo pasado y al retazo de porvenir que está inmediatamente
detrás de una próxima salida de "Proa" (no he leído a Bergson pero lo escribo regular, como
queda probado); fieles a "Proa", el formato de porvenir que nuestra inteligencia alcanza a
columbrar no pasa de ahí, un día más y no sabemos nada. No venimos tan bien informados
como Mahoma que llegó exacto el primer día de su era; si arriba un día antes no tiene dónde
acomodarse en el tiempo.
Tenía el porte y los rasgos de fisonomía de extremo parecido a los del héroe desconocido y
pudo ganarse la vida lo mismo que este funcionario europeo, si no fuera que lo diferenciaba
un desaire héchole por la Naturaleza: la pronunciada curva en la espalda, que dicen algunos
era una pulmonía de repuesto que llevaba. Admiten otros que su torso presentaba ese martillo
a favor, por efectos de excesivas lecturas; no porque lo que uno lee se le gane allí cuando no
sirve para la cabeza, sino por descuido de su postura en el acto de consumir renglones.
El preámbulo, que hasta aquí era corto, virtud que no le va a durar, no podemos apagarlo
todavía. Tenemos que decir que con el mismo trabajo que se tomó el autor para hacer esta
autobiografía pudo decirnos algo de su propia vida. No nos dejaría así, tan completa como si
nos la hubiera prometido, una ignorancia erudita y sin compostura ya de sus vicisitudes y
carácter, que pasamos a editar bajo evidentes dificultades. Nuestro autor es verdaderamente
incógnito; si no fuera que Shakespeare tiene ya con quien se le confunda, sería una
satisfacción ofrecérselo para ese propósito. La lectura de sus obras no nos procura base para
juzgar sus talentos de escritor; ignoramos siempre si cumplía años, si nació disgustado, si
mejoraba de las enfermedades o moría cada vez; si su vida se prolongó hasta el fin de sus días
o pudo la ciencia hacerla concluir antes; si disputó que su deceso era prematuro o se puso del
partido de la concurrencia mortuoria que "lo lamentaba", por tardío; si por extremo de
puntualidad se presentaba siempre en el lugar de la cita un cuarto de hora antes de llegar o al
contrario tenía reputación de ser el primer en llegar tarde, a casa del dentista u otros locales
de distracción; si se conocía cuando tosía o nadie lo oía por tratarse de tan famoso
desconocido; si logró que el porcentaje de horadación de su inteligencia por obra de las
buenas lecturas y las instrucciones pública y universitaria fuera menor que el soportado por
jóvenes más respetuosos, como yo, por ejemplo; si donde se le invitara a comer (iría yo; ¿es
extensiva la invitación?) agrandaba los agujeros del mantel que circulaban cerca de su mano
para investigar hasta qué dimensión podían abrirse los ojos de la dueña de casa ante ese
espectáculo exasperante y luego la mortificaba diciendo que: agujeros mejores y de color más
sufrido que éstos se vendía en cualquier negocio, donde había, además, jabones para lavar de
agujeros los paños, y cepillos para echarlos fuera del mantel junto con las migas. Su
conversación de sobremesa la efectuaba debajo de ésta (debajo de sobre es imposible: debajo
de mesa) gateando, molestamente interesado en recolectar los agujeros que no habían dado en
la bandejita de migas; y luego remiraba todo alegando que el más surtido de ellos no estaba
en ninguna parte, lo que metafísicamente era indefendible; según la hipótesis más plausible y
festejable, debía haberse zafado por dentro de sí mismo y desaparecido; de lo que no se
responsabilizaba. La señora se aprovechó, vengativa, de la debilidad gramatical incurrida por
nuestro íntimo desconocido: ¿Dónde está su gramática, hombre de Dios? ¿Cómo puede un
agujero solo ser surtido? -Yo lo he visto surto junto al botellón y después no lo vi zarpar.
Esto último y algo anterior pertenece a lo que no se sabe de él y lo insertamos como
muestrario de la variedad inmensa de cosas que somos capaces de idear para rellenar una
existencia de contenido ignoto; es prueba también de que si algo más ignorábamos de él lo
haríamos público. Las más adelantadas excavaciones que se hacen en las bocas de sus
vecinos no dicen en qué ciudad o barrio vivió y sólo han completado nuestro
desconocimiento con la información de que él mismo no se conocía: ante un cobrador del gas
Recienvenido se extasiaba tanto como la Compañía por saber quién era el Recienvenido que
conseguía deber, más pronto que el más diligente vecino, tres meses de gas en un momento; y
se internaba en su busca, corría a llamar a Recienvenido.
Cuando vuelva tornaremos a tratar de él. Si se llega a saber que algo más puede ignorarse de
él, nos apresuraremos-hágase a un lado, lector, que podemos atropellarlo- a comunicarlo; no
consentiremos que se nos supere en la ignorancia que nos hemos labrado pacientemente a su
respecto ni en la prontitud en difundirla. Si supiéramos que tuvo por únicos amigos a Mark
Twain, Sterne y Gómez de la Serna -"buenos criollos" todos- y que procuraron ser
contemporáneos para visitarse con más frecuencia, no lo ocultaríamos; y no disimularíamos
que, quizás enojados, Sterne y Mark Twain se sentaron en la primera vereda del otro mundo a
esperar a De la Serna a quien el público retiene en la inaplacable aspiración de greguerías que
es leer de él, atento sólo a su propio gusto, sin considerar que Ramón no halla quien le
prepare risa, cocina y no come, guisa y no sisa y tanto como se queda, tanto se le espera, del
otro mundo en la primer vereda.
Lo advertimos porque quizá la lectura no lo dé a ver; con la presente obra entendemos hacer
el lanzamiento, la primer entrega, la soltura, despavorido lector, de la inesperada y acreditada
Literatura Confusiva y Automaústa, de lectura fácil (de omitir), en la que se espera tanto... del
lector, de su originalidad; inaugurámosla en vista del reducido resultado de la otra, cuya
perdición se preveía, desde que el público se obstinó en utilizarla principalmente para lectura
-a veces sus lectores tenían un volumen en las manos y otro en la oreja; y encendían el uno en
el otro. Todos sus defectos se hicieron públicos así; ocasionáronse desventajosas
comparaciones con el papel en blanco y sobrevino la nostalgia de esta clase de papel, que
debe haber existido alguna vez -toda una hoja en blanco de papel parece haber sido
encontrada inmediatamente encima de la torre de Babel, del Arca de Noé y del
descubrimiento de América, en ruinas-, y que habríase de volver a inventar como el agua en
un cabaret. Dejemos esto y sigamos viviendo, me digo. Y concluyo.
EL EDITOR.CONTINUARÁ

EPISODIO 7- MECEDONIO FERNANDEZ




ESTATUA-OLMEDO

EPISODIO 7- MECEDONIO FERNANDEZ

El bastón de Recienvenido
Desde que dejé olvidado mi perro, colgado en una percha del vestíbulo o metido en el
paragüero de una casa que visitaba, decidí reemplazarlo por una omato-compañía más
inseparable, pues personas de mucho éxito en la retención de sus varitas garantíanme no
recordar caso alguno de olvido de bastón, aparte de otros inconvenientes que no se
promueven entre bastones en los vestíbulos y sí entre perros.
Tan positivo aserto me extrañaba. Simplifiqué rápidamente la situación mental para llegar a
la verdad: olvido de comprar bastón, olvido de este mismo bastón y olvido de haberlo
olvidado, porque la memoria de olvidar no hace distingos y el que olvida un bastón sería
contradictorio que recordara haberlo olvidado y haberlo poseído.
Supongamos que yo (adoptemos la hipótesis en primera persona) he perdido o no un bastón.
Si usted por ejemplo (adopte usted la hipótesis; es justo que usted también sea obsequiado
con supuestos) presumimos que es mezclado con el pavimento por un automóvil...
Noto que usted es moroso en calzarse la hipótesis que le he brindado. Mientras espero que se
la pruebe, lector, para ganar tiempo me ocuparé de otra cosa, por ejemplo de...
En fin, no pretendo sino que, como acabo de hacerlo, las diferentes hipótesis que por
momentos exija mi relato sean turnantes, sin abusar asignándole a cargo de usted los peores
supuestos. Además, como suministrador de todas las hipótesis de mi libro y como el lector de
buen humor es el que ha hecho todas las reputaciones literarias, no haré caer sobre usted
ninguna hipótesis cruel sino cuando note que, algo soñoliento, está completando la horita de
sueño que le falta de anoche, libro en mano. Entonces mi hipótesis no será en su mente más
que un ensueño sin consecuencias. Yo también conozco los mejores locales y oportunidades
de completar sueño; un sueño abundante favorece mucho a la inteligencia, y es así que yo
dormía tanto, por ejemplo cuatro horas en casa y tres en laFacultad, que llamaba la atención
por mi despejo; hubo que inventar clasificaciones tan altas para estimularme, que yo las
pasaba cómodamente por debajo.
Con mi sistema se aprende más que faltando a clase. Sin embargo, un día primaveral en que
no asistí me resultó provechoso, pues supe tantas cosas de Juanita, la tercera prima de un
mucamo vecino, que con los dos tercios de parentesco que éste no usaba me enteré más del
Paraíso que oyendo la conferencia de Teodicea.
He aquí un prólogo cuya continuación depende del lector; se lo abandono. Pero el bastón, que
con esta interrupción ya parece funcionar como bastón perdido, vuelve a nuestro asunto.
Recienvenido lo había elegido de los más largos en una vidriera. La gran distancia a que
estaba el regatón de la empuñadura, hacía llegar a su portador de una vereda a otra más
pronto que sus congéneres comunes, y parte de la reputación de puntual que tenía
Recienvenido se debía a esta virtud de su regatón, de llegar un poquito antes; era, en fin, la
magnitud a que debía estirarse una varita de gusto, pues esas pequeñas que parece que no se
llevan, o que a cada paso el caballero las alza de la vereda, distraen a los botines de su tarea,
siguiéndoles una conversación como la del hombre de la esquina con el vigilante en el centro
de la calzada a medianoche, que perturba a éste en su trabajo de no estar en su casa, único
trabajo perfectamente continuo y por lo tanto delicadísimo que es dado al hombre efectuar.
Cuando lo dejaba en un paragüero, no trababa pelea de perros con
otros bastones, ni idilios con el pie de las sombrillas; le merecía tanta confianza a
Recienvenido que a veces, en asunto grave, éste iniciaba su discurso diciendo: "Yo y mi
bastón opinamos".
1922-CONTINUARÁ

EPISODIO 6-MACEDONIO FERNANDEZ





EPISODIO 6-MACEDONIO FERNANDEZ

"Añadiremos, para no haceros esperar más como conferencista y finalizando con un
consuelo, que recientemente comprobamos que los públicos de accidente también se caen.
Estábamos presenciando un desfile militar, desde las localidades altas de un gran árbol,
cuando éste se viene abajo, porque resultó que lo que creíamos ombú había sido una planta de
espárragos crecida morbosamente pero débil no obstante su magnitud.
"-'Os escuchamos respetuosamente` -f inalizaréis diciendo, y yo tomaré entonces la palabra.
"Me habéis halagado, alegrado tanto con lo que os atribuyo haberme dicho, que voy a
recompensaros con tales manifestaciones, que, aunque fatigados de tanto abrir la boca,
vosotros, virtuosos de la boquiabriencia, volveréis a abrirla de vereda a vereda, como suele
decirse elegantemente, con lo que vais a oírme.
"Soy el marido `sintético'. Los hombres por síntesis, como yo, estudiamos las importantes
pequeñeces que el hombre por alumbramiento (y otros detalles) desdeña. Además, como lo
habréis advertido, no soy el Hombre Invisible sino, al contrario, el Hombre Evidente, algo
más raro, útil y difícil.
"Yo he estudiado la duración del tiempo que invierte un botón que se cae y pierde, en
esconderse tras la pata de la cama hasta que se va su amo. Entonces se encanima a treparse
sobre el techo del ropero. Este tiempo también lo estudié. Un botón, en seguida de
extraviarlo, debéis pesquisarlo primero bajo la cama y sólo más tarde sobre el ropero, pues
emplea tiempo en esta ascensión.
"No os sobrevengo con la novedad de que se acabó el Infinito; ni la de que este mundo se ha
combinado con todos los botones cosidos flojos como traje hecho (con lo cual uno se cree
nuevo y lo creen nuevo); ni la de que el hombre que se ubicó en el vacío para vivir
eternamente, se abanicaba. Ni siquiera os recomendaré que acepte cada uno su lote de
ridículo, de antipatía. Ni disertaré sobre el Suspiro Irrompible o Los Anteojos de No Ver,
ahumados.
"Soy un hombre módico que quepo en todo mínimo de todo caso y cosa: de las inmensas y
graves cifras de finanzas, comercio y producción del número de fin de año de los grandes
diarios, la única noticia que busco es la de que no se haya perdido la cosecha de `huevos de
gallo'.
"En fin, os comunico que así como el destino de los autos es la abolladura, el mío era desde el
principio la longevidad y por el método de todos los longevos: seguir vivo. Pero otra cosa
además de eso necesitamos los futuros longevos. ¿Qué he hecho yo de diferente del hombre
común de corta o media vida?
"Yo creo que el longevismo... Ordenemos mejor la exposición. "La corbata larga, de nudo
con cuello duro doblado y apretado, que se lleve constantemente desarreglada, salida,
empacada, es al mismo tiempo lo que conquista más pronto el amor y dedicación de toda
mujer y la secreta causa del longevismo.
"No conozco a nadie que haya pasado por más tentativas de ahorcamiento por parte de los
amigos y hasta de un transeúnte femenino cualquiera o de un mozo servicial de bar, que yo
con esa corbata. No conozco a nadie que no haya sido turbado por las señas, invitándonos a
un aparte inopinado, de algún empleado de tienda o de un transeúnte o mozo de bar. Era
equívoco, era riesgoso seguir estos llamados. Acatándolos, al poco rato me hallaba
afablemente tironeado de mi corbata (es el atletismo que no falta a las personas más endebles;
un fuerte tirador de corbatas empacadas, torcidas, saltadas, voladas, derramadas o flojamente
oscilantes, vive en cualquier frágil humanidad.)
"Todos los que tienen latente vocación para verdugos de ahorcamiento se alistan
inmediatamente ante una corbata desanudada y os piden os entreguéis, con atlético gesto; se
apoderan de los extremos de la corbata y os la arreglan, desarreglando algo también..."Sin saber estas cosas, nadie puede ser feliz. El que no las sabe es tan desdichado como un
público callejero de bobos ociosos que no saben elegir entre uno y otro de dos accidentes que
ocurren en el mismo instante en distinto lugar, por la anarquía o falta de concordancia de los
programas para accidentes de ese día."
Entre los papeles de Recienvenido no hemos encontrado continuación o final de esta
conferencia. Sea porque lo que se concluyó fue el público, molestado por las intemperancias
de Recienvenido, o porque a su conferencia le ocurrió también un accidente.
1922
CONTINUARÁ

EPISODIO 5-MACEDONIO FERNANDEZ




EPISODIO 5-MACEDONIO FERNANDEZ
Conferencia no anunciada de Recienvenido en el local de su accidente
Deseosos de. ser "útiles a nosotros mismos y a nuestros semejantes", para lo cual nos han
educado gratuitamente, dejamos ¿en pos de alguien, de la "bella desconocida"? a
Recienvenido, bregando en medio de la vía por levantarse de su accidente. Autores como
somos de muchas autobiografías exactísimas, hemos experimentado que aparece de tanto en
tanto en las narrativas algún momento literario en que el escritor debe dejar a su protagonista:
ese instante sonó ahora, cuando todo nos impulsaba a consolarlo, demostrándole que no se
había caído sino que, miradas desde una ambulancia de la Asistencia, las personas que se
quejan y muestran desgarradas las ropas parecen caídas.
Irritábase por nuestro alejamiento y la concurrencia de gran público que, llegado seguramente
de otro punto, arribó no obstante tan pronto como si la ambulancia lo trajera por previsión
gubernamental junto con los auxilios en vista de la morosidad del público no oficial, o como
si existieran destacamentos de público apostados distributivamente en las proximidades de
los lugares para accidentes, que acudirían en un instanite a curar con su presencia a la persona
que al final de una caída es atropellada por el suelo. La rapidez con que se improvisa una
concurrencia en redor de un asesinado, robado o derribado, evidencia el esfuerzo de amor
propio con que la población quisiera demostrarse superior en ligereza de piernas a la víctima.
En una caída de tres metros el piso llega demasiado tarde y daría tiempo al público para
llegarantes del accidente, que es Toque merece una ciudad como Buenos Aires, pues es
descrédito para una metrópoli de canillitas y futbolistas que cualquier común accidentado los
supere en agilidad y llegue siempre al lugar antes.
Tal lo dijo en su exordio, en aquella ocasión de conferencista, Recienvenido, irritado por su
desastre y tratando de humillar a la gente que se había agolpado a mirarlo.
Disertó así. "Deberes y Responsabilidades de un Público de Accidentes:
"Si os proclamáis habitantes de la ciudad que no sólo vende mas diarios sino que gracias a
sus raudos canillitas los vende más pronto, y del mejor fútbol del mundo, no os hagáis nunca
esperar de un accidentado y
penetráos de que el modo de no llegar tarde será llegar antes del suceso. Esforzáos, por lo
menos, en ser un público de las caídas que llegue antes que el suelo.
"Inmediatamente, vosotros que lo esperáis le diréis, lisonjeándolo merecidamente:
"-Crea usted, señor, que es la única persona que ha conseguido quebrarse una pierna en el
metro cuadrado donde usted está. Muchos lo han intentado y nos han hecho esperar
repetidamente, sin conseguirlo.
"Es admirable cómo de una vereda tan baja, en un suelo tan escaso y con una pierna tan
pequeña, habéis conseguido una cojera tan completa y durable.
"Además, vuestro accidente tiene el mérito de que se ven claramente todos los elementos
causales del suceso; tan pronto como os avistamos percibimos que el motivo ocasional de
vuestra caída tenía que haber sido el hecho de haber, durante vuestro sueño de la pasada
noche, soñado con bananas enteras; y como los sueños se realizan por mitad, ahora habéis
caminado sólo sobre las cáscaras

EPISODIO 4-MACEDONIO FERNANDEZ




EPISODIO 4 -
Esto daresultado; se comprende que conferencia tan
pronta y con tal tema no es la colosal fatuidad y entrometimiento ignorante que suele
sospecharse, sino la ansiedad por quitarse cuanto antes la pátina de recienvenidez. Ser
"recienvenido" en Buenos Aires ni por un momento se perdona; es como insolencia).
("proa', 1923)
El accidente de Recienvenido
-Me di contra la vereda.
-¿En defensa propia? -indagó el agente.
-No, en ofensa propia: yo mismo me he descargado la vereda en la frente.
-La comisa de la vereda -apuntó un reportero- le cayó sobre el rostro a nivel de la tercera
circunvolución izquierda, asiento de la palabra...
-Y del periodismo -insinuó el accidentado.
-Que ha recobrado en este momento. -Y sigue redactando el periodista: -El artesonado de la
acera...
-No se culpe a nadie, propongo... -No, eso es para suicidarse.
-De mi pronta mejoría, quería decir. Ruego al señor reportero que figure algo en la noticia de
"decúbito dorsal".
-No hay necesidad: los operarios tipógrafos lo ponen siempre. O si no, ponen: "base del
cráneo".
-¿Se me dirá si me puedo levantar sin deslucir la noticia de un suicidio?
-¿Iban mal sus negocios?
-Nada de eso: la única dificultad ha sido el cordón de la vereda. -¿Puedo anotar oposición de
familia a su noviazgo?
Otro insiste en que había mediado agresión y le ruega aclare si se interponía "un viejo
resentimiento".
-Alguien, un desconocido desde mucho tiempo atrás para usted, avanzó resueltamente y
desenfundando un cordón de la vereda ColtBrowing se lo disparó.
En fin, Recienvenido empieza a sulfurarse y los increpa:
-¡Yo estaba aquí antes que ustedes y mis informes son más anticipados! Voy a darles un
resumen publicable:
"Yo caí. fui derribado por el golpe de la orilla de la vereda; sin embargo, no necesitaba ya
serlo, pues mi cabeza salió a recibir el golpe yéndose al suelo.
"Caí; fue en ese momento que me encontré en el suelo. Ninguna persona había.
-¡Estaba yo! -Y yo.
-Y yo --dicen los reporteros.
-Muy bien. No imaginando que hubieran tantas personas en torno mío que me precisaran,
invertí unos minutos de desmayo en estarme
quieto sin apresuramiento. Cuando desperté, me supuse o que había recibido parte de la
vereda en la cabeza, o que había leído algún capítulo de Literatura Obligatoria del Mío Cid o
el Cielo del Dante. Rodeado, en las cuatro direcciones de la instrucción pública, N. S. E. y O.,
por infinitas personas en número de setenta que habían abandonado importantes negocios
para formarme un cinturón zoológico suburbano, se llamó a la Asistencia Pública para que
me trajera un vaso de agua que nunca llegó. -Retardo de la Asistencia Pública -anota un
cronista.
-Algo de delirio -otro.
-¿Me permiten? -siguió Recienvenido-. No obstante la falta de horario, el accidente es la
única cosa que yo nunca he visto desperdiciar; el agua caliente, el fuego, desperdiciamos con
frecuencia, pero siempre alrededor de aquél he visto a muchas personas que están juntando al
accidentado, rodeándolo para que no se filtre y desparrame, formando un círculo tan perfecto
como perfecto es el centro de él formado por la persona más o menos completa en el
momento que ha tomado el papel de accidentado.
1922

EPISODIO 3-I. PAPELES DE RECIENVENIDO-MACEDONIO FERNANDEZ




EPISODIO 3-I. PAPELES DE RECIENVENIDO-MACEDONIO FERNANDEZ
Recordará el lector que al empezar este libro me di un golpe y tomé la pluma para
detallar que por efecto de él -como el suelo está al alcance de todas las personas, no
faltará al lector ocasión de verificar la exactitud del síndrome a posteriori de un golpe-,
podré decir con solemnidad: los signos premonitorios o semiológicos de haberse dado
un golpe, son: tumefacción en la región receptora, gran número de espectadores que
antes estaban ocupadísimos a varias cuadras de allí, tres vigilantes a pitadas
alternantes... (Estos vigilantes no pueden arrestar a un golpeado sin traer mucha gente.)
Pero me temo que estos paréntesis van a cansar al lector más aún que si se tratara de un
libro consagrado como la Divina Comedia o el Paraíso Podado u otra obra bostezable
como las quej umbres de Fray Luis de León o del constante inocente Leopardi... Sin
embargo, estoy con León: hay que huirle a los voluminosos dorados y artesonados y
buscarse asiento alejado donde le caigan a otro (me acuerdo cariñosamente del
prójimo) o entrar en salones donde ya se hayan caído o en el que el artista haya
esculpido en el piso las peligrosas comisas. El suelo no cae encima: es el mejor adorno
de una casa y por eso en la Antigüedad, tiempo de las cosas bien hechas, se colocaba un
suelo a los edificios haciendo juego con el techo y en dirección opuesta, de manera que
el que penetrara -los edificios no son impenetrables- en ellos, tenía el gusto de ignorar
continuamente si había puesto los pies -e1 cojo Agesilao ponía un pie y una muleta, y
se le perdonaba cojear porque se había hecho querer-en el cielo raso o en el piso. Esto
ofrecía la ventaja, nadie me lo va a creer, de... Pero se me ha olvidado esta ventaja:
debo haberla leído en algo que se ha escrito y en el afán de pasarle el libro a otro no he
retenido bien el párrafo. Lo que es difícil de retener es al lector: ¿por dónde andará
ahora? Uno, al menos y sin pretensión, necesito cada vez. Al principio lo había
conseguido y no he sabido cuidarlo. Es inmodesto, y quizá le incomodará, haber topado
con el único libro en que solamente el autor habla. En lo que precede puede haberme
desconceptuado, pero las próximas páginas me acreditarán de escritor agradable, nada
genial ni erudito y muy conocido.
(Escrito en una aldea donde la recienvenidez, de solo una vez, no se le saca uno nunca.
En Buenos Aires, que estima inverosímil haber vivido hasta los treinta o cuarenta sin
conocerla, por lo que hay que sacarse pronto la recienvenidez tardía, todo el primera vez
llegado, que conoce en los semblantes el mal gusto del no haber nacido en ella, se
apresura a dar una instruidísima conferencia sobre "La Argentinay los argentinos" tres
díasdespués de desembarcado.

I. PAPELES DE RECIENVENIDO-MACEDONIO FERNANDEZ



CAPÍTULO 2-I. PAPELES DE RECIENVENIDO
Aborrezco las estatuas:
casi siempre son hombres con sobretodo griego, o amplia levita de mármol. Si absurdo
suele ser el traje actual del varón, esos botones y trencillas de mármol, ese trozo
gruesísimo de mármol que simula los faldones levantados levemente por la brisa, son
intolerables, y todo para que un hombre esté allí asegurándonos con su mano y su boca
que nos va a decir cosas elocuentes y no se le oye en todo el día.
Si uno fuera a hacerles caso, no penetraría en ninguna plaza, pues están a la entrada con
el brazo tendido hacia mí (y demás personas). Dicho brazo grita: "Vete, deténte". No
atienden recomendaciones aunque en vida no hacían otra cosa que pedir o dar empleos.
Felizmente la naturaleza los ha dotado de la incapacidad de darse vuelta, y aprovechando
un momento el gran sistema es entrar por el lado opuesto, apuntándose de camino un
cafecito en el boliche de los "Tres Angeles y Medio", que hace tanto negocio a espaldas
del grandioso personaje. Voy a cerrar aquí el paréntesis; es fácil volver a abrirlo.)
Un instante, querido lector: por ahora no escribo nada. Estoy callado para meditar acerca
de un telegrama que leo en "La Prensa" y que me asegura no haber sido destruida por la
explosión la ciudad próspera y antigua de Muchagente -Vielemenschen-, sino levemente
dañada y tan poco que si hubiera explosiones de gigantescos arsenales que mejoraran las
casas de las ciudades, ésta sería una. Hace tres días la ciudad voló; a la tarde ya la mitad
había reaparecido y con la otra mitad o dos mitades más que se encontraron intactas ayer,
resulta que el ciento por ciento de las cuatro cuartas partes gozan del orden restablecido y
hoy tiene más mitades que antes. Los muertos por la explosión tienen de nuevo donde
vivir y creo que hasta hay dos casas más: quizá una para mí y otra para el corresponsal
de los telegramas. Yo no voy a viajar fuera de mi domicilio para ir a una ciudad de gran
explosión postergada, cuando en este momento me avisan queestá servido el desayuno.
Viajar: uno está expuesto a hablar idiomas que no sabe, por no estar callado en alemán,
que tampoco lo sé hacer. Además recibí una notificación del Ministerio de Policía
recomendándome no ira] país para no aumentarla disminución de alimentos que abunda
en toda la nación, Yo iba a contestar al Ministerio interpelante que no podía reinar el
hambre en Alemania porque como república que era -según se advertía por la orientación
de las calles y la costumbre de que los habitantes de las casas las ocupen por dentro-,
ninguna entidad puede reinar en ella.
Pero pido al lector ayude a no meterme en incidencias. A veces se pierde la vida en un
incidente, siendo la vida útil y los incidentes inútiles. Mejor es seguir practicando la
longevidad, como lo hago yo desde la niñez, porque si bien la muerte mejora la
reputación de las personas... Mas recuerdo que he suspendido el escribir hace ya mucho
rato y si el lector se ha tenido cerca voy a explicarle lo que pasó con aquel golpe.

I. PAPELES DE RECIENVENIDO-MACEDONIO FERNANDEZ




PAPELES DE RECIENVENIDO
SALVEDAD
Ni ésta, pasajera, ni una eterna obra literaria, ni un autor común ni uno privilegiado de
inmortalidad, pueden atribuirse audiencia en la tensión noble de esta hora mayor de la
humanidad. Con escalofrío tendría que mirar un autor consciente el desaire del andar
aparecido de un libro suyo por entre la desatención suprema de una humanidad en única
ennoblecida contención.

De una edición de solo doscientos ejemplares ésta es esencialmente una segunda, después de
casi quince años de aquélla y de prometida ésta. Para que su manuscrito yacente en un
armario no moleste mis pocas energías mentales, que dedico a la pulsación actual de lo
humano, lo saco de cerca de mí; todo nos gasta a los ancianos.
Creo que salvo pocos renglones felices no aporto novedad en la humorística que había
estudiado tanto. Que el lector, condolido, a ml personalmente me perdone lo que, juagante,
no perdonará al libro.
Si muchos miedos, y una constante imposición del Misterio, hacen humorista, nadie escribirá
más alegremente, hará más optimistas que yo.

M. F.
I. PAPELES DE RECIENVENIDO
El Recienvenido (Fragmento) ¡Fue tan fortísimo el golpe que no hay memoria en la
localidad de que en los últimos cuarenta años se haya registrado temperatura tan elevada
en la región golpeada! (Otra cosa que los más ancianos del país no recuerdan es que yo
haya sido visto con dinero algún día en ese mismo intervalo; pero eso lo diré más
adelante, cuando otro hecho excepcional requiera el énfasis de una referencia a cosa no
acaecida en cuarenta años. Esos intervalos de 40 años tan cómodos se encuentran en
cualquier localidad, a menos que hayan sido recientemente atropellados por una
locomotora y que todavía el ayuntamiento local no haya iniciado su reconstrucción. Es
muy conveniente que una vez registrado un terremoto y puestos hacia afuera sus
bolsillos, se le coloque en el departamento contiguo al de intervalos de 40 años y al de
las temperaturas más revisadas y registradas, y que estos tres locales estén siempre a la
izquierda y a breve distancia de la Estación de tren, que es el lugar donde se elevan las
tarifas, con amplia facilidad para descan ilamientos a la derecha. Un poco más allá... todo
viajero que no se haya quedado en su casa debe saber distinguir el lugar denominado unpoco-
más-allá, sin lo cual andaría tan extraviado como si no hubiera leído nunca-lo que
no puedo creer- mi discreta obra "La Guía del Cojo en el Camino Recto de la Vida".
Soy de un temperamento tan instructivo que no puedo dejar de informaros que todos los
pueblos existentes -los inexistentes son malsanos- deben tener una estatua del inventor
de los lados derecho e izquierdo y los de revés y anverso, distinción ésta que sólo los
agujeros escurren. No me pregunten ahora el por qué los comisarios más abusivos
siempre se abstuvieron de llevar presa a ninguna estatua, que viven en las plazas como
los vagabundos, ostentando el mal ejemplo de su holgazanería.

Papeles de recienvenido y continuación de la nada, Papeles de recienvenido



http://www.elortiba.org/macedonio.html
Macedonio Fernández
Macedonio Fernández fue un escritor argentino, autor de novelas, cuentos, poemas, artículos periodísticos, ensayos filosóficos y textos de naturaleza inclasificable. Ha ejercido una gran influencia sobre la literatura argentina posterior. Wikipedia
Fecha de nacimiento: 1 de junio de 1874, Buenos Aires
Fecha de la muerte: 10 de febrero de 1952
Libros: Papeles de recienvenido y continuación de la nada, Papeles de recienvenido

Macedonio Fernández (Buenos Aires, 1 de junio 1874 - 10 de febrero de 1952) perteneció, cronológicamente, a la generación modernista de Leopoldo Lugones, pero su proyecto artístico original y excéntrico lo convirtió en un faro de las vanguardias rioplatenses y en un fundador de distintos linajes textuales de la literatura latinoamericana. Su proyección intelectual se ha visto acrecentada en la medida en que se ha ido publicando la inmensa cantidad de textos que quedaron inéditos. Se han publicado, hasta el momento, nueve tomos, en el marco de las Obras Completas editadas por Corregidor. El inteligente y arduo trabajo de ordenamiento, desciframiento de manuscritos y salvataje de documentos estuvo a cargo de su hijo Adolfo de Obieta, quien tuvo la sagacidad y la vocación de rescatar este legado tan valioso para el patrimonio de la Humanidad.

El tardío conocimiento de su silencioso trabajo ha contribuido a la configuración de una imagen ya legendaria y entrañable en la tradición de nuestras letras: Macedonio el gran conversador y agudo humorista. Los testimonios de quienes compartieron su mesa de café, la tertulia literaria o su pieza de pension, todos conspicuos escritores, músicos, intelectuales, etcétera, dieron convergentes versiones de su diálogo inteligente, creativo, estimulante y de brillante humor. Dice su íntimo amigo, Raúl Scalabrini Ortiz:

"Es suave y cauto para hablar. No prodiga sus palabras. Escucha en silencio, pero si su interlocutor se desvía del recto camino, Macedonio le orienta con interrogaciones socráticas, articuladas negligentemente. Destruye las vehemencias sin atacarlas, oponiéndoles un concesivo ¿le parece? que es una invitación a reflexionar."

PODRÁN LEER EN ADELANTE "PAPELES DE RECIENVENIDO..." en episodios brindados día a día en este espacio./http://www.revistalamasmedula.com.ar/pdf/PAPELES%20DE%20RECIENVENIDOS

PRIMERA PARTE:


PAPELES DE RECIENVENIDO
SALVEDAD
Ni ésta, pasajera, ni una eterna obra literaria, ni un autor común ni uno privilegiado de
inmortalidad, pueden atribuirse audiencia en la tensión noble de esta hora mayor de la
humanidad. Con escalofrío tendría que mirar un autor consciente el desaire del andar
aparecido de un libro suyo por entre la desatención suprema de una humanidad en única
ennoblecida contención.De una edición de solo doscientos ejemplares ésta es esencialmente una segunda, después de
casi quince años de aquélla y de prometida ésta...CONTINUARÁ

domingo, 9 de febrero de 2014

Ser o no Ser. To be or not to be. (Monólogo de "Hamlet") de William Shak...

miércoles, 5 de febrero de 2014

Álvaro Mutis (Nocturno 3)

Letras Intimas Gabriela Mistral - Victoria Ocampo

lunes, 3 de febrero de 2014

AUTOR: Oscar Eduardo Delclauxpringles




YASUNI
3 de febrero de 2014 a la(s) 10:23
NO TE CONOZCO
SOLO ME ATREVO A IMAGINARTE

LA ABUELA INDIA DE MI ABUELA CRIOLLA
ME CONTO UNA NOCHE DE TUS MISTERIOS Y TU MAGIA
COMO ESTELA QUE ABRAZA CASI A UN MILLON DE HECTAREAS
DE LA AMAZONIA ECUATORIANA DESPERTANDO EL ENSUEÑO.
UNA CANOA INDIA DE DOS PLAZAS
UN REMO DE DOS PUNTAS Y LAS GANAS DE VER EL PARAISO
BASTAN PARA INICIAR EL RECORRIDO.
DESDE KICHWA DE AÑGUCOCHA
HASTA DONDE EL ARROYO SE CONVIERTE EN RIO
Y EL RIO SE ENSANCHA EN LA LAGUNA.

A LAS ORILLAS ARCOS DE ARBOLES AÑOSOS
MEZCLANDO SUS TUPIDOS Y ENTRAMADOS VERDES
QUE SON MAS VERDES QUE LOS VERDES ESPERANZA.
UN TAPIR QUE CRUZA POR LA PROA
Y UN AGUILA CARACOLERA QUE NACIO SIN BRAZOS Y SIN MANOS
ENSEÑANDO COMO SE ALIMENTA CON EL PICO.
MONOS ARDILLAS SALTANDO POR LAS RAMAS
CUAL SI QUISIERAN DARME BIENVENIDA
Y ENTRE PLANTAS ACUATICAS Y MIL COLORES, BANDAS DE COATZINES
UNA ESPECIE DE PAVO SALVAJE, QUE ABUNDA EN EL PAISAJE.

LAGARTOS QUE NADAN LENTAMENTE
Y TORTUGAS CHARAPAS QUE DESCANSAN EN TRONCOS
CAIDOS POR EL TIEMPO Y LAS TORMENTAS.
DESDE AHI YA SE DIVISA AÑANGUCOCHA Y SUS CONTRUCCIONES DE CABAÑAS
VARETITAS DE BAMBUES U OTRAS CAÑAS
Y UN INSECTO DETRAS DE CADA HOJA.
MARIPOSAS DE COLORES, SALTAMONTES Y EJERCITOS
DE HORMIGAS ARRIERAS , TOMANDO EL CURSO
DEL PROTAGONISMO DE LA VIDA.

LAMEDEROS DE LOROS, DONDE PERICOS Y PAPAGAYOS BAJAN
A COMER TODOS LOS DIAS, SU TIERRA RICA EN SAL Y MINERALES.
CIENTOS DE LOROS EN EL SUELO. MILES EN LA COPA DE LOS ARBOLES.
UN ESPECTACULO VISUAL INOLVIDABLE, DE ROJOS, VERDES Y TURQUESAS.
Y ESTRUENDOSOS CHILLIDOS, COMO SI FUERA
UNA OPERA PRIMA, DE LA NATURALEZA.
Y COMO SI TODO ESO FUERA POCO
LA BELLEZA DE LAS KUNAS (PORQUE ASI SE LAS LLAMA A LAS MUJERES)
SUS DANZAS , SUS CANTOS Y SUS BRINDIS , CON LA CHICHA DE YUCA
ORILLAS DE LAGUNA , LUNA LLENA
Y LAS NUTRIAS GIGANTES QUE CONTEMPLAN.

ORQUIDEAS, BROMELIAS Y LINQUENES SIVESTRES
VISTIENDOSE DE FIESTA EN ENRAMADAS.
YASUNI. PATRIMONIO DE KICHWAS, HUARONIS, TAGAERERIS, TAROMENANES Y BAMENOS
DESDE AÑANGUCOCHA SERPENTEANTE EL RIO SHIRIPINO
ENALTECIENDO TU PUEBLO ORIGINARIO , HABITANTE HISTORICO CON ANIMO DE DUEÑO.
PARA CUIDARTE YASUNI, PARA DEFENDERTE
BASTAN LAS GANAS DE QUERER UN PARAISO, UNA CANOA INDIA DE DOS PLAZAS
UN REMO DE DOS PUNTAS, CERBATANAS, FE EN DIOS.... Y LA VARA DE MOISES
ESA QUE SEGUN LA ABUELA INDIA DE MI ABUELA
YA LA TIENES.

YO NO TE CONOZCO YASUNI
SOLO ME ATREVO A IMAGINARTE.

domingo, 2 de febrero de 2014

AMOR, DE TARDE- -- Texto: El amor, las mujeres y la vida. (Fragmento) M. Benedetti.





-

M.B.: Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Fran: El problema que más nos aqueja cuando la nostalgia toca a nuestra puerta devela la complejidad de la mente humana.
Creemos que nos relacionamos con tal o cual, personas, pero en realidad nuestra computadora mental diagrama velozmente ya un mapa mental de esa persona. Eso lo hacemos desde que nacemos, o quizás un poco antes.
Cuando esa persona se va caminado, no está más, en lo real, pero en nuestra mente sigue allí y seguimos “dialogando”, susurrando incluso con ella…

M.B.: Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha cómo ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Fran: Un poema y descripción fascinante de Benedetti, dialoga, piensa en ella, la extraña, pero también habla consigo mismo en voz alta, podríamos deducir, quizás son auto-reproches, reproches que ella le hacía y que ahora la culpa, esa siempre presta voluntaria para torturarnos se encarga de poner al día “pasando facturas” vencidas…

M.B.: Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme ¿Qué tal? y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

Fran: Y sí…es como un duelo tras la pérdida amorosa…es romántico sin dudas, pero también, estremece…
Allí, en lo interno de su mente sigue hablando con ella, sigue recordando, repasando, inventado momentos vividos o que podrían haber sido vividos…

Seguro casi todos tenemos algún mapa mental de este tipo, que piensan amigos/as…?

Los dejo con esta cita de otro grande charrúa,

“No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta. “

Eduardo Galeano

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Texto: El amor, las mujeres y la vida. (Fragmento) M. Benedetti.

Cartas Al Anochecer - Falta de... ti....



-Mis flores

Cartas Al Anochecer
Falta de... ti....

Es muy tarde
la noche hace horas que venció al atardecer
pero no puedo dormir....

No tengo falta de sueño....
tengo falta...de ti

Siento cada una de tus lagrimas recorrer mi cara
y cada una de tus sonrisas pasadas estremecer mi corazón...

Estoy roto
roto de desamor
roto por no haber sabido leer tus cartas a tiempo...
roto por la cobardía que aun me invade
y me obliga a extrañarte en la distancia...

Cada punzada en mis recuerdos me duele más
porque el dolor no es solo sufrimiento...
es tristeza, melancolía,vacío....

Fuiste y serás la carcajada de mi sonrisa
la lágrima de mi llanto
la sangre de mi herida...

Tu ausencia me rompe
me trastorna
me humilla
me seca
me anula...

Soy un violinista callejero
que hace resonar una y otra vez su viejo instrumento....
mandándote sinfonías de amor trasnochadas y caducas
mientras tu te alejas en la noche
ignorando mi canción de amor

Por eso no puedo dormir...
no por falta de sueño...
solo....
por falta de ti..

http://cartasalanochecer.blogspot.com.es/2014/02/falta-de-ti.html

sábado, 1 de febrero de 2014

CAMINO MI LLANTO… Alondra VALEY




-FOTO: Mis flores

CAMINO MI LLANTO…

Buscando el sendero
al que no me animo…

Preparo mi andar
Empujo los sueños
Arrimo las ganas
Tanteo a mi alma
¡Al fin retrocedo!

Llena de embustes
me engaño, me rindo…
Lo pienso y digo
¡es mi destino!
Sola encamino…

Buscando el sendero
al que no me animo…

Despierto, me miro
Y pronto suspiro…

Hallo respuestas
Armo desiertos
Magia le dicen…
Sueño y despierto
Y digo ¡No más!

Salgo al encuentro
Veo, medito
Envío un beso…
Rezongo y digo
¡No desatinos!

Miro y observo
¡Todo ternura!
Desmayo mieles
¡Ya no hay nada!
¡No lo impidas!

Se rinde mi nube
¡Huelo a locura!
Tanteo la lluvia
Y es el abrazo
¡Un guiñe a la luna!

Alondra VALEY
D.R.A-0131012014

viernes, 31 de enero de 2014

Título: COMUNIÓN DE QUEBRANTOS -Autor: Diego López (Argentina)




Diego Lopez
Una mujer con los ojos llenos de ausencia y parada en la cornisa del tiempo
caminando las huellas de la soledad… que sabe del maltrato y de carencias
en un pasado fue niña atestada de inocencia y de sueños agitando vuelos
hoy es despojo vivo de una agonía en peregrinaje lacerado hacia la muerte
bebía alcohol para abrazar el olvido y saboreaba las lágrimas para esperar
la resignación que mora en una plegaria naciendo en un grito de angustia.

Conocía todo secreto que mora en la mentira seduciendo al desencanto
urdía en sus adentros como queriendo extirpar el dolor de la melancolía
deambulaba pequeña en su memoria sin anhelar recuerdos de maltrato
vagaba errática y adulta en el flagelo de la pobreza que hiende pérdida
bostezaba depresión después de que la araño la infidelidad y la traición
esquivaba sutilmente la denigración cuando comercializaba su dignidad.

Y había heridas libando desencuentros… perpetuando tanto abandono
y había llagas sangrando rechazo de una sociedad que cede indiferencia
y había golpes en sus ojos vacíos de decepción por engaño de su destino
y había estigmas en el desapego de transigir hacia el eterno sufrimiento
y había ulceras sollozando desilusión al padecer pétreas incertidumbres.

A veces la tormenta nubla cada paso en la senda que nos toca soportar
a veces es frustración el no poder huir del despecho que nos asfixia
a veces la nostalgia encumbra la más cruenta guerra en cada interno.

Una mujer viciada de tormentos… abraza en la penumbra a la niña
una niña desnuda de quebrantos… abraza en la esperanza a la mujer
una comunión entre lo oscuro que debe partir… y el amor por vivir.

Título: COMUNIÓN DE QUEBRANTOS
Autor: Diego López (Argentina)
Imagen tomada de la red

jueves, 30 de enero de 2014

EL SOL Y LA LUNA DICEN QUE NO SE ENCUENTRAN... AmPaRo EsTeVeZ SaViZa



Foto de la web


EL SOL Y LA LUNA
DICEN QUE NO SE ENCUENTRAN
Sin embargo se ven a escondidas…

Dicen que de noche el sol se disfraza de luna
Y cuando llega el día, las estrellas lloran…

Se las ve comentar, entre nubes y cortinas
¡Que el sol siempre fue luna y nadie lo sabía!
Que venía de lejos y nadie lo decía…
Hasta que la luna se plantó embravecida
¿Por qué nadie lo entendía? ¡Yo lo entendía!
¡Si fuimos dos, no es replante ni porfía!
Alguien esparcía de lealtad la semilla…

Pero el sol aparecía y se ocultaba en el día
¡Para todos sería sol aunque de noche moría!
Que le gusten los abrazos no es amor ni osadía
Nacería como muchos nacen, en los brazos de la vida
Mitad sol y mitad luna, mientras sus besos bebía…
Oculto de noche y amando siluetas sombrías
que le laceran los rayos del sol que no sería…

Sin embargo las palabras porfiarían, aparecían
Unas rogarían amor y otras lo maldecirían
Pero en el fondo del alma sangraría la herida
De no poderlo gritar a la luz de los días…
De amar sin consuelo por arribos e ironía
Llorarían las caricias y los susurros sumían
a soles dolientes que en gozo morían…

Y pediría mil cambios, un viaje de ida
¡Un nido de lunas con caras de soles!
Un pasaje de vuelta sin llanto ni culpas

Se acurrucaría en regazo y a su sol
no le negaría la noche, donde siempre estaría
amando a las estrellas, sin contarlas en su vida…

Dejaría del sol convertido en luna
estelas de plata en firmamentos de brumas…
Miraría la noche con el alma en vilo
Sabría de botellas, tirado en las dunas…
AmPaRo EsTeVeZ SaViZa
LA PLATA-D.R.A 031012014--

miércoles, 29 de enero de 2014

LA TRISTEZA - Alondra VALEY



-LA WEB


LA TRISTEZA
Es un viajero que no tiene donde dormir
Es una mujer que se lamenta angustiada
Es una madre que ve partir a sus hijos
Es un hombre que llora por lo bajo
La tristeza
Se cobija en los muros grises del invierno
Se arrincona muda, debajo de los árboles
Se anuncia presta en las lágrimas saladas
Se abraza a las tibias arenas del otoño
La tristeza
No pide permiso ni busca domicilio
No sabe cuánto tiempo le habla al viento
No entiende de abandono ni de risas
No espera nada, se condena...
La tristeza
Al final te acompaña y te habla
Al final te susurra las verdades
Al final se acomoda en los finales
Al final solo Amor en sus cabales…
La tristeza vive
Porque sabe que no hay extremidades
Porque entiende al lazo que aprisiona
Porque siente los abrazos que lo nombran
Porque a veces tiene miedo a los pertrechos
Le vacíen el alma con las huellas de su sombra…
Alondra VALEY
D.R.A-29012014.LA PLATA-ARGENTINA

NICOLÁS GUILLÉN "NO SE PORQUE PIENSAS TU..."

A VECES... de Nicolas Guillen

El Canto

-> Mi Amor fue un Sueño.- Autor del Texto: Fran Morfeo (Seudónimo)




-> Mi Amor fue un Sueño.

Quiero que me abraces,quiero sentir tu voz cuando me hablas,quiero sentirme seguro necesito tu abrazo,necesito ese amor tuyo ese amor nuestro.

Quiero no llorar cuando te pienso quiero no mirarte en una fotografía quiero sentir tu aroma,tu aliento,quiero no necesitarte mas en la distancia.

Quiero ser feliz,quiero sentirme pleno cuando estoy contigo.

Quiero no mirar mas a través de mi ventana,y ver solo mi propio rostro quiero amor que tu estés al otro lado del ventanal y sentirme amado dentro de esta cruel soledad.

Yo no quiero estar mas solo,quiero estar contigo,atreverme a mirarte a no tener miedo de un mañana incierto,prefiero eso que vivir este destino de amor y desconsuelo.

Quiero sentirme amado,no rechazado,quiero entrar, en tu vida ,darte todo este amor que tengo sin medidas,quiero permanecer y pertenecer,con todas nuestras buenas y malas adtitudes,porque es así como nos queremos Tu y Yo.

Quiero ser lo mejor que te haya sucedido en la vida,necesito abrazarte,muero por ese abrazo lo necesito,amor mío para saber que aun sigo vivo.

Quiero que me ames para toda la vida,como solo tu puedes hacerlo,mi dulce regalo del cielo...

Mi compañera.

Autor del Texto: Fran Morfeo.. ↔ “ Morfeo. ® ”. (Malaga-España)

lunes, 27 de enero de 2014

El poema del soldado

VIRTUDES DEVORANDO DEFECTOS Autor: Diego López (Argentina)







Diego Lopez
Estaba el niño sentado frente al espejo de la vida
y nacieron virtudes queriendo devorar defectos.
Dormía el adulto perdido en laberintos del tiempo
y blandía en sollozos lo que el silencio ofrendaba.

Soy sigilo en la penumbra de las distancias eternas
soy obsequio del alma sin reliquias para guarecerse
soy verso sensible llorando las penas de los internos
soy peregrino errante vistiendo de polvo sus huellas.

Soy mirada diáfana en la limpidez del que observa
soy palabra no pronunciada detrás de los sentires
soy sueños erguidos en los aleteos de la esperanza
soy alquimia comulgando los credos con imposibles.

Soy el abrazo que arriba en los tormentos profanos
soy la espera de un amor que conjura los destinos
soy el beso de un poema sobre el anverso indemne
soy poeta escribiente de historias propias y foráneas.

Estaba el niño sentado frente al espejo de la vida
dormía el adulto perdido en laberintos del tiempo
y emergió uno solo… desnudo de instantes ajados
Y emergió uno solo… escritor de lágrimas sentidas.

Título: VIRTUDES DEVORANDO DEFECTOS
Autor: Diego López (Argentina)
Imagen tomada de la red

Claves de lectura - Adolfo Bioy Casares (Cuentista)

Claves de lectura - Silvina Ocampo (cuentista)

domingo, 26 de enero de 2014

"MORIRÉ POR TI" Juan Jose Martin San Martin (Contemporáneo)




la WEB


Juan Jose Martin San Martin
17 de enero · Editado
"MORIRÉ POR TI"

Por ti, mi corazón
en silencio ha de morir
al despuntar el alba,
robaste todos mis sueños,
mis recuerdos y secretos,
dejaste mi cuerpo
frío como el hielo
y mi alma apagada.

Moriré por ti
al despuntar la mañana
y mis ojos cerrados
sobre la tierra mojada,
han de sentir
tus lagrimas derramadas,
los ojos de este hombre
que por ti...quiso morir,
después de haberle robado
sus sueños, su corazón
y su alma enamorada.

Autor: Juan José Martín San Martín

(León) - (España)

Reservados Derechos de Autor

sábado, 25 de enero de 2014

MÁS ACÁ...MÁS ALLÁ Alondra VALEY



FOTO: PALABRAS PARA GUARDAR

Más acá de nosotros: intentos de pasos, intentos de abrazos, intentos de sueños; intentos de vida; de risas; de lunas y soles, buenas sobre malas; de Tú y yo más que yo; de nosotros; de andar y quedarse; de zambullirse y nadar; buscar; encontrar; soplar y no ahogarse; vivir y no morir en los intentos…

Más allá de nosotros….la muerte. ¡DIOS, si nos espera! DIOS, si nos perdona…
Alondra VALEY

viernes, 24 de enero de 2014

Oliverio Girondo



http://www.telam.com.ar/efemerides/01/24

EXTRAORDINARIO POETA
Muere Oliverio Girondo
Nació en Buenos Aires, el 17 de agosto de 1891. Ya de pequeño, viajó a Europa, donde estudió en París e Inglaterra. Participó en revistas que estaban en contacto con las primeras vanguardias artísticas del país, como Proa, Prisma y Martín Fierro, en las que también escribieron Jorge Luis Borges, Raúl González Tuñón, Macedonio Fernández y Leopoldo Marechal, la mayoría de ellos del Grupo de Florida, del cual Girondo fue uno de sus principales animadores. Sus poemas, llenos de color e ironía, superan el simple apunte pintoresco y constituyen una exaltación del cosmopolitismo y de la nueva vida urbana e intentan una crítica de costumbres. En 1926, en un almuerzo organizado en honor a Ricardo Güiraldes, conoció a Norah Lange, poetisa con la cual se casó en 1943 y con quien emprendería innumerables viajes. Fue amigo de Pablo Neruda y Federico García Lorca. En 1961 sufrió un accidente muy grave que lo dejó imposibilitado físicamente. Murió el 24 de enero de 1967.

miércoles, 22 de enero de 2014

Título: A VECES SIEMPRE Autor: Diego López (Argentina)





LA WEB


Diego Lopez


A veces tengo miedo mi navío naufrague eternamente
pero siempre alcanzo a divisar algún faro en lontananzas
A veces tengo miedo de beberme hasta la última lágrima
pero siempre descubro que una mirada no dejará de reír

Y cuando me derrumbo al vacío las rodillas yacen sangre
como mis recuerdos que duelen en la herida de pretéritos.
Y cuando la angustia devora las auroras de mis ensueños
las cometas de anhelos se dispersan entre las borrascas.

A veces hablo de tristezas como si me vistieran desnudo
pero siempre hay versos de amor que ofrendo perpetuos.
A veces no conozco el rumbo que mis pasos intentan dar
pero siempre es constante la huella que surco temerosa.

Y cuando los silencios me despiertan en insomnios tardíos
dibujo tu nombre en el aire mientras tu cuerpo me abraza.
Y cuando la penumbra cobija mis noches de frías soledades
te busco en las murallas donde mora tu aroma a presencia.

A veces nadie comprende que de amor se mueren las almas
pero siempre es más temida la ausencia que la misma muerte.
A veces me distancio del tiempo para que no usurpe ayeres
pero siempre me alcanza en instantes que no atesoro horas.

Y cuando mis poemas dejen de vociferar el quebranto y hastío
tal vez claudique al poeta que mora en mis trémulos adentros.
Y cuando la vida no quiera ofrendarme la partida hacia olvidos
tal vez entienda que no hay forma de ser libre en los tormentos.

Título: A VECES SIEMPRE
Autor: Diego López (Argentina)
Imagen tomada de la red

martes, 21 de enero de 2014

IMAGINABA... Alondra VALEY




Foto Web

IMAGINABA
Otro cielo
Otra nube
Otra estrella

Sin tristezas
Sin nostalgias
Sin fronteras

Con abrazos
Con miradas
¡Con su luna!


Sin lamentos
Sin olvidos
Sin tibiezas

Anhelos
De besos
De cariño
De voces

¡Y Tú conmigo!

Sin amagues
Un camino
Permitido…

¡Y tú conmigo!

Alondra VALEY
D.R.A-01212014

lunes, 20 de enero de 2014

FRECUENCIAS DEL ALMA. MÚSICA PARA SENTIR Y CONECTAR CON TU INTERIOR - RO...

CUANDO SE DICE ADIÓS - Alondra VALEY




CUANDO SE DICE ADIÓS

No quieres ya comprender
¿Por qué existe el adiós?
-es igual que la muerte-
la va nombrando tu voz

Quieres no verla aquí
¡Luchas para esa suerte!
Que esté lejos ¡imposible!
que se vaya, pero viene…

Que estalle, que huya
donde nadie la encuentre
No le veo su sombra
¡Ataca a tanta gente!

Y así deja vacíos…
a los rostros en calma
Nada más se parece
¡Al adiós de las almas!

Porque vagan, transitan
¿Ayer? ¡Amor latente!
¿Hoy? estelas del viento
soplos de madrugada…

Ojos y una cara
¡Sombra apabullada!
¡Llanto, los ojos míos!
lágrimas de la NADA…
Alondra VALEY
D.R.A 20012014

©Fernando Navarro (El Poeta Inculto) - EN EL SILENCIO 14/Dic/2013





EN EL SILENCIO
14/Dic/2013

Te miraré perdida en el profundo abismo
donde yacen ocultos mis anhelos enterrados
por la indiferencia de un gélido torrente
de ira incontrolada, y momentos amargados
destrozando impune los futuros besos
que murieron... antes de ser procreados.

Una flor en tus labios, última imagen
del amor anhelado que vi partir,
alejándose irremediable en el mar de olvido
a bordo del buque que no regresaría a mí.
Es el castigo inherente a dos almas
que no supieron sus corazones abrir.

Caminando voy junto al mar de la esperanza
la magia de un sueño, es volverte a encontrar.
En mi mano un escrito, jurando " te amo
mi corazón no te ha podido olvidar"
Lo introduzco en una botella, la he lanzado
esperando que el océano te lo pueda entregar.

Sigo pensando lo que diré al reencontrarte
cómo te besaré, acariciando tu cabello.
Si embargo, no te encuentro en las flores
ni tampoco hallé tu rastro en el viento.
Cerrando mis ojos, pude ver tu sonrisa
y me dijiste ¡te amo!... en el silencio.

Todos los Derechos Reserv@dos México 2013
©Fernando Navarro (El Poeta Inculto)

domingo, 19 de enero de 2014

No he muerto

sábado, 18 de enero de 2014

Diego Lopez - Te propongo...



mis flores

Diego Lopez
Te propongo sentarnos en el margen del olvido a bebernos el tiempo
Te sugiero tomar los recuerdos y construir anhelos hilvanando ayeres
Te espero estrujando las lágrimas de la nostalgia sobre las esperanzas
Te diré en los silencios de una distancia perdida cuánto te he añorado

Y cuando los ojos se reencuentren tibios de amor… nos abrazaremos
Y cuando las almas se reconozcan perpetuas… sanaremos las heridas

Amor, dondequiera peregrine tu existencia… te aguardaré siempre

Diego López

jueves, 16 de enero de 2014

EL CUENTO - Alejandro Carrique - Enamorarse






FOTO: Web

Aparecí en el medio de una descomunal multitud. Eran miles y miles de personas que me aprisionaban y no me dejaban concretar ni un solo paso. Yo intentaba moverme, al menos algunos centímetros, pero era absolutamente imposible. Frente a mi había una simpática mujer que me hablaba, y yo la escuchaba, otra no me quedaba. Ella no era muy linda, pero tampoco era fea y su simpatía la ayudaba.
Me hizo reír en algunas ocasiones y yo la sonrojé cuando, mientras hacía un paneo a los alrededores, la cárcel de seres humanos que nos rodeaban, le dije: “Y bueno, no nos queda otra que enamorarnos”. En ese momento ambos sentimos dulzura y ternura. Ella me besó y yo desaparecí de alegría.
Ahora me encontraba en mi cama fría.
–“La puta” –me dije– “fue un sueño”.
E intenté dormirme de inmediato para volver a encontrarla, mientras recordaba algunas de sus palabras que tanto me habían causado gracia.
Al menos esa noche no tuve suerte, por lo contrario tuve horribles pesadillas: estuve en el colegio secundario a punto de rendir un examen del cual no sabía siquiera de que se trataba, luego me crucé con una persona a quien había golpeado por equivocación de joven, y culminé dentro de un avión que se hallaba próximo a aterrizar sin el consentimiento de nadie.
Me levanté a las diez de la mañana y saqué a pasear al perro. La imagen de esa mujer perduraba intacta en mi cabeza. Busqué por las calles a alguien parecido, pero nada. Más tarde fui al centro de la ciudad a hacer unos trámites. Como siempre había bastante gente por las calles y entonces comencé nuevamente a buscarla o a buscar a alguien que se le pareciera, pero otra vez nada; era una mujer propia de los sueños.
A la tarde, a la hora de la siesta, intenté encontrarla. Me ayudé con una pastilla para dormir, porque no tenía mucho sueño.
Primero soñé algunas boludeces, y por fin, luego, pude encontrarla. Estábamos en un colectivo lleno de gente. “Pero carajo” –me dije acordándome perfectamente en ese momento la situación del anterior sueño– “Siempre tiene que haber gente”.
–Hola –me saludó ella.
Y yo me puse contento de que se acordara de mí; es que no sabía bien como funcionaban los sueños.
–Hola –le respondí contento.
Ella se acercó hacia mí y me dijo:
–Siempre hay gente.
–Así parece. Tendríamos que ir a algún lugar más tranquilo –le dije refiriéndome a mi casa, es decir, deseaba arrancarla del sueño.
–Vamos a tomar algo –me dijo ella.
Y yo mentalizándome para no despertarme, al menos sin ella tomada de la mano, le dije que sí, que con todo gusto. Y abandonamos el colectivo.
Una vez dentro de uno de los tantos bares del Universo, yo le confesé que estaba soñando y que ella era parte de los sueños. Por supuesto que se rió pensando que era una broma, y yo no insistí en convencerla. Segundos después el sonido insistente de un timbre comenzó a manifestarse, de manera que sospechando del timbre de mi casa, la tomé de la mano, como si acaso así, al despertarme, la arrancara del sueño. Me desperté lógicamente solo y fui a abrir la puerta de calle. Se trataba de una mujer que hacía encuestas. La misma, aunque nada parecida a la mujer de mis sueños, portaba en el cuello su mismo pañuelo; por eso es que acepté la encuesta con la intención de comprárselo.
Ahora, con el pañuelo en mi cuello, fui a comprar comida al supermercado. Mientras me acercaba a las góndolas de los lácteos el brillo proveniente de los aros de una joven me resultó conocido. Eran los mismos aros que usaba la mujer que aparecía en mis sueños, y digo que aparecía en mis sueños porque estaba convencido de que yo no la soñaba sino que aparecía de una manera hermosamente arbitraria.
Charlé un rato con la joven y ni siquiera tuve que comprárselos. Volví a casa con sus aros puestos, y comencé a preparar la cena. Hacía dos semanas que comía solo, porque mi mujer estaba de viaje.
Más tarde grité: “Bien, bien”.
Porque ya era la hora de dormir, así que me coloqué el pijama y me dispuse a encontrarla.
Primero soñé con el supermercado y unos aros de cebolla. Después con mi mujer: algo que la asombraba deformaba su rostro. Y por fin me encontré con ella. Estábamos en un estadio de fútbol. Ella me gritó. Yo me di vuelta y recibí su dulce sonrisa. Caminamos algunos pasos y estuvimos frente a frente.
–Siempre con gente –dijimos al unísono formando una única voz.
–Nunca podemos estar solos –dije.
–En el bar estuvimos más tranquilos hasta que te fuiste –me dijo.
–Sí, claro, hasta que me fui –dije sin saber que decirle, mientras clavaba mi mirada, primero en sus aros y luego en su pañuelo.
–Hay una plaza muy linda acá cerca –me dijo.
Y allá fuimos. Era otoño. Las hojas de los árboles se arremolinaban dulcemente, producto de alguna ráfaga de viento edulcorada y todo parecía ideal para enamorarse. Tomamos asiento en un banco, nos abrasamos y yo le dije:
–No nos queda otra que enamorarnos.
–Creo que yo ya estoy enamorada –me dijo.
–Y yo también –le dije, sintiendo un amor que nunca antes había sentido.
Nos besamos y me desperté absolutamente extasiado, enamorado. Atendí el teléfono; era mi mujer. Me dijo que me extrañaba mucho, y yo le respondí lo mismo mintiendo. Al cortar me sentí un poco mal; es que le estaba siendo infiel. También me reí un poco de la situación y, una vez vestidito y peinadito, fui al kiosco a comprar algunos chocolates.
Como siempre iba bien atento con la expectativa de alguna vez encontrarla y de esa manera dejar de soñar para estar con ella concretamente. Durante el camino la gente me miraba y era lógico, ya que tenía puesto los aros que me había regalado la joven en el supermercado. Claro que también llevaba puesto el pañuelo turquesa que le había comprado a la encuestadora, pero eso no era algo que llamara tanto la atención. Ni bien llegué al kiosco, mi corazón se aceleró felizmente. La kiosquera llevaba puesto la misma blusa que la mujer de los sueños.
–Te compro la blusa –le dije entonces atolondrado.
Ella me respondió que no la vendía, pero cuando le mostré un billete muy interesante aceptó. La plata no hace milagros pero sirve para un sin número de ocurrencias o curiosidades.
Mientras regresaba a mi casa pensaba que si era posible encontrar su ropa desparramada por el mundo, también era posible que ella exista desparramada por el mundo. La idea me perturbó mucho, pero poco a poco fui recuperando el optimismo de encontrarla toda junta en una misma persona.
Legué a mi casa y me puse la blusa. No sé porque me ponía esa ropa, pero necesitaba hacerlo. Sería tal vez la única forma de estar con ella o, mejor dicho, con parte de ella en la vida misma. O tal vez estaría enloqueciendo. No sé, no lo sé; y a decir verdad no me importa. Lo único que sé y lo único que puedo decir concretamente es que estoy enamorado de ella.
Esa misma noche me la volví a encontrar y me enamoré más aún cuando comenzó a cantar, luego de decirme su nombre respondiendo a mi pregunta. Amanecí entupido de amor y salí a buscarla por las calles. Grité varias veces su nombre y corrí y corrí hasta que el cansancio me venció y me dejó frente a una vidriera donde vendían ropa. Me sonreí al ver a un maniquí que exhibía su mismo cinturón y sus mismos pantalones. El local estaba cerrado, así que no me quedó más remedio que delinquir; no podía esperar al otro día, tenía la necesidad enfermiza de poseer esas prendas en ese mismo momento. Tal vez estaría enloqueciendo. No sé, no lo sé; y a decir verdad no me importa. Lo único que sé y lo único que puedo decir concretamente es que estoy exageradamente enamorado de ella. Rompí un vidrio, sonó la alarma, pero fui tan veloz que la policía no pudo interceptarme.
Al llegar a casa me puse primero el pantalón. Me quedaba muy chico, pero desabrochado y con el cierre bajo pude calzármelo. Después le tocó el turno al cinturón y me sentí un poco más completo, pero todavía me faltaban sus suecos, su collar y sus anteojos traslucidos; de todos modos lo mejor, por supuesto, sería encontrarme con ella misma, en la totalidad de su maravilloso ser.
Al día siguiente observaba una feria artesanal cuando me encontré con su collar. Lo compré en el acto y me lo colgué. Al artesano se le había escapado una risita; seguramente se reía de mi aspecto; es que siempre salía vestido con las pertenencias de la mujer de los sueños: la mujer de mis sueños.
Después de haber faltado algunos días al trabajo regresé y asombré a todos con mi vestimenta. Me senté a trabajar. Tuve un impulso que me hizo girar la cabeza hacia la derecha. Mesa contigua; anteojos traslúcidos. Una de mis compañeras de trabajo había dejado sus antejos sobre la mesa. Me desesperé por ellos, pero no hice nada hasta que ella abandonó por unos minutos la mesa.
Volví a casa con los anteojos. Los llevaba ubicado delante de mis ojos. No me los sacaría ni para dormir. Ahora sólo me faltaban sus suecos. Suecos, suecos, suecos, suecos, suecos, suecos, suecos… “Eso es” –me dije. Y abrí el placard, donde mi mujer guarda sus zapatos, y los vi; eran idénticos. Me los puse. Lógicamente mis tobillos sobresalían algunos talles.
Más tarde la hora de dormir había llegado. Me dormí como siempre con el televisor encendido; alcanzar el sueño en silencio me asfixia. Soñé primero que estaba en una nave espacial, y luego, más sobre la tierra, soñé que estaba en un enorme teatro con todas las localidades vendidas. Al lado mío estaba ella vestida con mi ropa; y yo, por supuesto, con la suya.
–No nos queda otra que enamorarnos –me dijo ella repitiendo lo que yo le había dicho en algunas oportunidades.
–Si ya estamos enamorados –le dije.
–Claro que sí –me respondió dulcemente.
Y nos besamos.
–Yo también fui juntando tu ropa –me dijo.
–Ya veo –le dije.
Y me desperté. Mi mujer me había despertado.
–¿Qué haces así vestido? –me preguntó enojada.
–Pensé que llegabas mañana.
–¿Qué hacés con esa ropa? Estás loco.
–No sé –le dije con un feliz rostro–. Lo único que sé y lo único que puedo decir concretamente es que estoy enamorado de ella.
–¡De ella! ¡De ella! –me gritó y me pegó un cachetazo.
Yo abandoné la casa. Crucé la calle gritando mi amor, y me pisó un camión. Nunca había conocido algo más lindo que la muerte. Ella, con su pañuelo, sus aros, su blusa, su pantalón, su cinturón, su collar y sus suecos, me recibió para siempre. Me había enamorado de la muerte. Lo único que me molestaba un poco es que estaba lleno de gente.