¡¡¡GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE!!!

¡¡¡GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE!!!
AUTORA-AmPaRo EsTeVeZ SaViZa
Powered By Blogger

visitas del día

Vistas de página en total

Amparo Estévez Saviza

Mi foto
Considero que un espacio interactivo debe servir para comunicar, compartir y pasar momentos agradables que nos ayuden a pensar la vida como bella y en este caso específico a conocer a los escritores y poetas que en todo momento transbordan vidas diversas arte y sueños a nuestro corazón...

miércoles, 19 de febrero de 2014

EPISODIO 13-MACEDONIO FERNANDEZ




- TOMI

EPISODIO 13-MACEDONIO FERNANDEZ

Desperezo en blanco

En aquellos tiempos pasados tan lejanos que no existía nadie, pues nadie se animaba a existirlos por lo muy solitarios que eran para toda la gente, y además, no se podía pasar ningún rato en ellos porque carecían de presente en el cual todos los ratos están contenidos y otros además, pues como estaban perdidos en la "noche de los tiempos" no se veía dónde estaban; lo que impidió alojarse en ellos, todo lo cual lo sabemos por la Paleontología tan conocedora del pasado como ignorantes nosotros del presente, en aquellos tiempos que las personas más ejercitadas en la vejez recuerdan olvidar, nuestros pies eran cascos y el hombre inteligente les dio un amparo que no necesitaban, rodeándolos de botines por la parte de afuera, acomodo que nunca habían conocido, pues hasta entonces habían pertenecido al mundo exterior y no sabían lo que era ser ellos una cosa de adentro de nada; por el contrario, se caracterizaban y se les reconocía por hallarse siempre disparados y lo más distantes posibles siendo lo más alargados, externos, salidos y correcalles que hubiera, además de su singularidad eterna de ser un artículo par, y andar obligando a todo a ser par, como par de medias, par de botines, a diferencia de la nariz que se basta con un arco de anteojos, puesto encima para ser impar. Es comprobada la constancia de los zapateros que nunca han variado de ocupación siendo ellos siempre los que hacen los botines y han aconsejado su colocación en los pies como la más cómoda, muy superior a la costumbre nunca usada de llevarlos en una valija o en el bolsillo. No son los peluqueros pues los que hacen todo incluso botines, como pretenden hacerlo creer por su peinado y la conversación que dirigen a la cabeza del cliente como para llenársela por si está vacía. Si usasen la conversación partida al medio como su inimitable peinado, tendrían para dos clientes a la vez, mas como cada cliente tiene otro artista para él en ese momento, un fuerte sobrante de conversación fluiría hacia la puerta del negocio y correría por las calles, teniendo su manantial en las barberías y su cauce en la calzada, que según indica su nombre, es jurisdicción de los zapateros.
No veo otro camino para que los peluqueros invadieran, como tanto lo han deseado, el oficio de aquéllos, logrando hacer brillar su arte en ambos extremos anatómicos. Por otra parte, el peinado es una manera de pensar por fuera de la cabeza, por lo que debieran sentirse orgullosos los artesanos que tomando la navaja al dejar las tijeras, nos tienen tan acobardados y sitiados como para despojarnos de nuestro cabello sin protesta ni intento de fuga.
Pero volviendoal asunto inmediato que no olvidaré un solo momento, quería enseñar que si las durezas plantales originaron los botines, éstos están haciendo nacer tantas que pronto volveremos a la dureza única. Es, pues, un círculo el progreso y la espiral de Goethe no condice con el piloso principio y el coriáceo final de la anatomía humana.
("Proa", 1922)


Un artículo que no colabora

Desde los tiempos cuando los jilgueros volaban hasta los en que se tuvo gobiernos capacitados para postergar con urgencia cualquier asunto y especialmente la hora de los eclipses solares, que a veces por descuidada combinación de los astrónomos preparadores caen en instantes en que sólo pueden disfrutarlos los trasnochadores más próximos, se me viene solicitando de "Martín Fierro" un artículo breve o que yo sea breve en un artículo. (La preocupación de "Martín Fierro" por sus lectores no reconoce límites; pero nada lo hará feliz, pues por nuestra parte el límite de los colaboradores no reconoce preocupación.)
Me costará pena por estar fuera de mis hábitos, aparte de ser cosa notada que siempre seguimos la misma costumbre que hemos cambiado. De mi agrado ha sido que los artículos parecieran breves; mas tras múltiples pruebas resulta que el lector no se atiene a la apariencia; los desea efectivamente cortos; sólo así los ve breves. Artículos que duren poco, ¡qué gente de sueño fácil!
Por diminuto que sea un trabajo debe empezar. Pero los Directores no lo entienden así; no pueden ver que un artículo empiece. Es un alarmismo tal que sólo se tranquilizan de que no será largo si uno les promete no comenzarlo.
Todo lo que puedo es empezarlos cortos. En este esfuerzo he logrado hacer de mis primeros cuatro renglones una reconocida notoriedad de brevedad. Está debidamente codificada entre todos los lectores del mundo la regla de ausentarse después de la cuarta línea; a esta altura yo cuando leo, suspendo; cuando escribo, sigo, pero justificadamente, pues la brevedad ya la he satisfecho al principio.
Me parece que yo hago como todos (dicen que el tartamudo cree que todos son de su tartamución. Me gusta más el dicho "el ladrón cree que todos son de su condición", porque es aconsonantado; y es un placer tan grande leer "ón" y unos segundos después otra vez "¡ón!". Sólo así el dicho contiene sabiduría). A la altura en que autor y lector cesan de acompañarse puede escribirse ampliamente. Y está tan bien acomodado esto de no pasar del cuarto renglón, que ningún lector sabe que desde la línea siguiente no hacen otra cosa los autores que hablar mal de él.
Así, pues, es inútil el empeño de los señores Directores de "Martín Fierro". Después de la cuarta línea no hay nadie a quien proteger.
Por lo demás, yo distrayendo a ambos Directores, al uno con los jilgueros y al otro con el eclipse, he logrado que sin oposición este artículo quedara totalmente empezado.
("Martín Fierro", 1925)


Articulo diferente

En los días en que toda la literatura es: "Señor, habiéndose derretido la ley de alquileres, prefiera usted, desde hoy, en esta su casa por ésa mi casa, pagarme 80 pesos más, etc.", me dirigí a "Martín Fierro" pidiéndole me aumentaran espacio para los escritos. Con tal mala suerte que se me contestó mandara sólo artículos cercados o sea contenidos por un cerco y que tuvieran la solución cerca, y, además, que ocuparan un solo lugar. De modo que no he podido saber qué gusto tiene un aumento, cuando toda la población lo sabe. La comunicación de los directores no dice si avisarán cuando estén de mejor humor; no usan postdatas que alegren. Si insisto me van a prosperar hacia la calle.
Así que, estimado lector, hoy no publico más que la mitad de lo que se ve aquí.
Toda persona que haya estado en este mundo sin techo y con moral, redondo en esta semana y que no sobra por ningún rumbo, habrá redondeado, en día de soberbia, el pensamiento de haberle tocado sólo a él nacer del lado en que las tortitas tienen azúcar, que es frente mismo adonde sobresale la manija del planeta que "gira alrededor de sí mismo" si pudiera yo girar en torno de mí mismo me repasaría la espalda del sobretodo al retirarme de cada pared; y viendo que este mundo no es como los días jueves que alcanzan para todos, sino corto, de economizar, que se consume por donde lo gastan, disfrutándolo el que llega primero que no son todos tendería su mano afanoso a dicha manivela en procura de dirigir el globo hacia donde él está; si bien esto es algo imposible en mecánica estricta hallándose la persona y el mango en un mismo sistema de coordenadas. Pero las "recomendaciones' son la genuina cuarta dimensión que se busca, y en mecánica laxa, interesándose personas de influjo se le cepillaría la incongruencia a mi proposición. Un sobreviviente de las conferencias de Einstein me garante que esto es todo lo que le entendió; me confesó dicho amigo que él asistía con el plan de entender; de modo que no hay nada que dudar en el asunto; ni se puede discutir cuán enojoso habría sido para Einstein conocerle semejante plan. Sigo aquí porque es donde debe continuar un artículo diferente.
Siendo esto así y lo demás de otro modo, es casi seguro que las continuaciones alargan los artículos y también que todo hombre creyó alguna vez tener en su poder la manija de este quejadero redondo y que no hay en Buenos Aires esquina tan larga que permita esperar en ella todo el tiempo necesario para catalogar cuantos proyectos se le ocurrirían a tal hombre de lo que haría y desharía con el mundo, en que nosotros estábamos tan tranquilos. De mi sé decir suerte que me tengo ahí hoy y aquí; sino no sabría nada de lo que piensa una persona en tal emergenciaque hallándome en esa afortunada prerrogativa imprimiría a dicha manivela impulsión tan brusca y bajo tan exquisito cálculo de direcciones, que saltarían del planeta las 298 morales, las 1.413 religiones, las 921 superioridades de raza y nacionalidad, y los 198 motivos de envanecerse de haber nacido en algún punto (¡qué trabajo me dio formular tantas cifras variadas, sin repetir centenas ni decenas!), cuyas despedidas entidades encontrándose y fundiéndose compusieran un grumo que tapara el agujero de entrada al mundo de la infatuación y la mala voluntad.
Ahora, considerado lector, espérame en esta esquina, que vuelvo en seguida: tan pronto como me haga millonario y haya entendido al tiempo como forro del espacio, según Einstein.. Si tardo más de lo imputable a estos motivos, será porque estaré buscando el farol de nuestra ciudad a cuya luz sea fácil comprender por qué razón hemos creado una civilización de privados sexuales, de prohibidos; tardando todavía será que mi solapa está en manos de un partidario de Debussy frente al Odeón, o porque estoy pasando lentamente de la teoría luética a la parasitosis, como nuestro genial clínico, o porque estoy frente a la bobería en mucho bronce de Rodin, procurando adivinar en qué piensan los músculos del "Pensador" (¿es Dempsey o no es Dempsey? Los pensadores son más friolentos; éste se saca la ropa para poder pensar).
En fin, en un país de pastores, con diez generaciones de dieta cárnea, en que se permite comer remedios y se prohibe comer carne, hay mil motivos de entretenerse con tal que uno no se entretenga delante de una vidriera de frigorífico, quizá porque éstas, afiebradas por el tráfico, han dado también en atropellar.
("Martín Fierro", 1925)


Carta abierta argentinouruguaya

(Señor Redactor a quien se encargue la molestia de leer esta colaboración de ausente en la sinigualada Revista Oral. Dirá usted primero, si le parece, unas palabras como éstas:)

Nuestro redactor Fernández debía darnos el editorial de este número. No lo hace, por causal que en carta aduce, y pide que en recompensa del trastorno que nos ocasiona, le publiquemos, en primera página, como editorial, tomándonos la única primera página de que disponemos, una urgente carta abierta que desde hace meses está apurado en publicar pronto. En ella hay un buen espacio en blanco, porque desearía que en él insertáramos su fotografía oral con modificaciones favorables, pues dice es la única fotografía que anticipa los rasgos que presentará su fisonomía en un porvenir cercano, cuando él será más joven. Antes, nunca dejó blancos en sus artículos ni en las entrevistas y reportajes que se le hacían, porque el periodismo los aprovecha para perjudicar a los escritores con la sospecha de haber estado callados un instante, y también revelan que ese instante no sólo fue de silencio incapaz sino de mortal vejez, insertando allí el retrato sin esperar a que uno sea más joven. Termina su carta continuando con esto: "Amigo: le recomiendo mi edad; apresúrese a tenerla: es la época en que se puede vivir sin chistar, y en que se nos distingue, chistándonos, al pasar por algunas veredas y ventanas, lo que usted no conseguirá nunca si no cambia pronto de edad; y de retrato, como yo".
No nos queda otro remedio que lamentar la ausencia que le impide asistir y abrir la carta abierta, lo que haré yo a su ruego, y la leeré también, pues Macedonio es analfabeto: por descuido de su familia sólo se le enseñó a escribir sus Obras completas que será el primer libro que publicará pero no a leer.
La urgente carta, pues, que después de meses de escribirla pronto en tales meses de prepararla ha conseguido Fernández la práctica necesaria para hacerla pronto no tiene un minuto que perder: será leída en seguida, y escuchada al mismo tiempo, para no perder momentos.
Es dirigida al Director (los Directores también se dejan dirigir) de una revista semanal de gran circulación 130.000 de tiraje, tres ejemplares menos que la Revista Oral con motivo de atribuírsele en ella a Macedonio Femández por error la nacionalidad uruguaya.

Señor director de una revista:

Nada tenía de qué alegrarme cuando comprando la revista de su mando en uno de los quioscos donde las prestan, veo transcripto un producto de mi ingenio que protuberó a cierta altura de columna de la amable Martín Fierro. Un estudio grave y retirado (de entre los escombros) acerca de la súbita declinación de la Arquitectura (de El Tropezón) con citas bien confundidas deRuskin, Cornisay Flatacho. El material de estas referencias era tan valioso que se podía ganar dinero rematando la demolición de mi escrito. Asimismo era breve; artículos mucho más cortos ocupan dos columnas: el mío solo la altura de caerme de una. Esto era todo: no tenía adiciones, pues en el suceso de aquel derrumbe quedaron tantas sin pagar que se ha hecho hábito no abonar añadidos literarios.
Seguramente que la publicidad en vuestra revista me lisonjea y contenta siempre que no me paséis una cuenta extremosa, atento a que me falló el pedido de $10.000 que hice al Congreso, en compensación de cuyo socorro me comprometía a permanecer ausente del país hasta mi regreso: intriga fácil de explicar si digo que soy el único habitante que se ha impuesto la absorbente ocupación de cumplir todas las leyes dictadas cada semana, lo que me da aire tan triste y desbaratado que constituyo para los congresales un espectáculo lacerante, irrisorio, un asedio de remordimientos y malos recuerdos de tanto legislante disparatar. Por cierto me fue grato verme transcripto, pues, además, ello comprueba dos agradables propiedades de lo literario. Por tal reproducción descubro: que todavía soy autor de dicho artículo, condición que no sabía durara tanto, y que los artículos sirven para dos veces y más y se parecen, entonces, al levantarse de la cama que con una valiente vez por la mañana basta para el día entero; o al apagar el candelero (no nombro la vela porque no se usan ya) que soplando bien un tiro no hay que seguir de soplador, cual con el fuego; o como el silencio de los tartamudos que no es salteado cual su habla sino tan liso, seguido como el de los bien parlantes y si no se empecinaran en hablar nadie los conocería como a un bizco que duerme.
De esto no se hable más y siga usted con lo mismo. El caso es que como la publicación suya me convenía yo la hubiera tenido oculta cual buena suerte de egoísta. Pero en revista de máxima difusión de nuestro país uno de los millares de lectores se lo dijo al otro (sin lo cual este otro, por más lector que fuera, no lo habría sabido) y se propaló cierto error vuestro: se me atribuye nacionalidad uruguaya, lo que vengo corriendo, en tren perdido (tal es el apuro y apartándome de la respetada práctica de no viajar en él) a rectificar antes que lleguen las protestas de Montevideo.
No tengo de uruguayo más que la circunstancia de haber vivido siempre en Buenos Aires, pues empleo no consigo ninguno, aunque desde muchos años lo solicito; y seguiré hasta que sean 25 años. Entonces me jubilaré de pedirlo: mi vacante será muy disputada porque la competencia para pedir empleos no es aptitud exclusiva mía; a nadie le falta; sólo sí el empleo.
Hace quince días de lo comentado. Sería yo de los uruguayos más jóvenes; pero es tarde para nacer. Es cierto que he estado en Montevideo, Soriano, Fray Bentos, Canelones, Tacuarembó, Mercedes, sin contar otros departamentos en que no he estado. Pero era sólo de paseo: no de nacer. Muy muchacho, en Pocitos, me mordió un caballo el hombro y casi me extrajo así de encima. Qué animal paciente: tironeaba y seguía tirando, pero como era tan largo (caballos tales debían alquilarse con itinerario impreso para consultarlo en apuro de desmontar; es difícil hacerlo de memoria en tal apuro), entre los dos no conseguíamos salirme de él. En Ramírez me puse a buscar aire en un pozo bajo el agua y saltaba hacia la superficie, pues no encontraba sótano al líquido; hice esto tantas veces que un testigo viendo que con ese tejemaneje yo saldría de todos modos a flote, me sacó. Es la única vez que se me ha visto sudando por ganarme la vida, pero malamente, pues me encaprichaba en respirar en el momento menos acertado, siendo que nunca había parado atención en esta función del organismo que ahora me entusiasmaba. La natación era mi talento; tan metido con el agua que al rato no se me veía, nadaba, nadaba hasta que me salvaran; inventé el braceo náufrago. En Mercedes dediqué todas mis temporadas al caballo: nunca he andado tanto a pie. Allí una muchacha más bien fea me dijo tilingo. Otra señorita, de nombre Mecha, me besó. Este último sistema ¿con quién lo habría aprendido? me pareció bien; busqué a la primera y se lo comparé: se quedó reflexionando, a mi juicio derrotada.
Mas, por todo esto no soy uruguayo; es exagerado. Nací tempranamente; en una sola orilla (aún no me he secado del todo) del Plata. Me encontraba en Buenos Aires a la sazón; era en 1875: fue el año de la revolución del 74, como después tuvimos un año para la revolución del 90. Pocas personas han empezado la vida tan jóvenes (si hace 50 años ya era tanta mi juventud ¿cómo no lo sería mucho más la de Alcibíades hace 3.000 y qué extraordinario puede ser que las bellas se enamoraran de su perro?). Durante un minuto fui el americano de menos edad; y creo que ya en ese instante oí tres himnos a Sarmiento y Rivadavia fundó las escuelas. Es verdad que de esto quedé algo sentido hasta hoy.
La orilla era la derecha yendo al centro; sirve igual que la otra, y los que vienen de Europa la llaman izquierda hasta que se familiarizan con el idioma; pero es la misma. Cierto que se consultó al Uruguay si haría objeción a que naciera yo allá. La respuesta no pareció entusiasta; no decía que sí o que no; exigieron datos sobre mi carácter e ideas y por fin el gobierno uruguayo escribió: "Por nosotros no se preocupen: están ustedes perdiendo el tiempo: ya podía haber nacido".
¿Qué se temía de mí? Yo no traía intención de daño a nadie, a ningún empleo ocupado; no portaba ni un cortaplumas; y hoy con todo lo que he leído y cursado, no soy tan inocente como aquel día, tan inexperto en nacer que fue preciso llamar una señora experta que lo hubiera hecho muchas veces. ¡Oh, qué mal momento! ¡qué molesto! ¡qué peligro de vivir! No encontré una persona conocida. O me tomaban por otro. Nadie que dijera viéndome aparecer: "¡Esa facha yo la conozco!" ¡Oh, fue angustioso! No lo volveré a hacer. Y no se lo deseo al mayor enemigo: (el hombre que saca un papel de 10 pesos para pagar el tranvía, poniéndonos súbitamente tristes a todos pues sabemos que el guarda se volverá hacia nosotros aparentando alguna esperanza y nos solicitará cambio). No es cierto lo que se dice que yo enseñé a los techos a lloverse, a los llaveros a quedarse en el pantalón que cambiamos para salir al teatro: y al que no puede pasarse decantar con mucho sentimiento, en los ómnibus, la tabla de multiplicar de Pitágoras colgado de la correa (y por otra parte no me parece poema dicha tabla). ¡Oh! ¡yo no duermo de ese lado!, no sirvo para lector de soniditos. Cervantes, Gómez de la Serna, Estanislao del Campo, Poe, me tienen despierto. No nombro a Quevedo y Mark Twain porque no me conviene y en los momentos en que uno no sabe dónde ha nacido se le confunde también el nombre de sus inspiradores.
Pero, aunque sólo sea por ociosidad, examinemos, sin ocuparnos de lo que perdería el Uruguay, qué ganaría yo con nacionalidad nueva. Veamos: ¿cuántos tomos de Historia es la del Uruguay? Aunque sólo sea la 5' parte que la de acá no me le atrevo. ¿Cuántas batallas, valor indomable, aniversarios, centenarios, cincuentenarios de genios y patriotas? ¿Allá se usan también las diabetes, reuma, los sustos, como casos de "muertes por la patria" y cambio de nombre para las calles? ¿Las pensiones son para los contemporáneos del héroe, que tuvieron que soportarlo, o para gente que nada le padecieron, como acá? ¿Quién es el Sarmiento para himnos de ustedes? ¿Se inunda el arroyo Maldonado también allá? ¿La esquina de Callao y Rivadavia es allá como acá peor que una consulta de médicos? (se debiera dar en el acto, en el Molino, un banquete a la persona que la cruza sano y salvo una vez, partiendo de la Plaza Congreso y alcanzando a llegar a dicho banquete).
No; no voy; digo, no soy. Además hay un puntito de sentimiento en mi determinación. Lo trataré bajo el título de Una novela que comienza. Allí se verá que al presente vivo en una espera romántica indeclinable que debe suceder en Buenos Aires. Es verdad que caballero tan de nacimiento confundido, es de alegre esperar y puede aguardar lo bueno debajo de una cornisa que se traslada.
Soy del señor Director con vivo aprecio.
M. F.

Noticia El que sí es uruguayo es el buenazo de don Juan. Pero se muda; ayer lo vi con un paquetito. Unas quince veces por año cambia de domicilio y manda decir a sus amigos: El cambio de domicilio que ocupo ahora es calle Lavalle 1025. Para eso no usa equipaje; cuando lleva un paquete o los bolsillos abultados está de mudanza. En junio salió de Libertad 443; en agosto volvió a Libertad, pero no al 4º piso donde antes, sino al 5º. Doña María, la del 4º, supo que estaba en el mismo edificio pero ignoraba en qué piso. ¡Será posible, exclamaba anoche acostada, que no me haya visitado ni dicho a qué piso vino! ¿Dónde se habrá metido don Juan? No sé si lo tengo arriba o lo tengo abajo, yo que conocía tanto su...
Este don Juan, tan buen amigo, figurará y estoy seguro que observará una alta moral, en mi cada día menos evitable romance, si para entonces vive; pues mi novela no admite sino a vivientes so pena de confundirse con la Historia donde los muertos lo hacen todo, se lo llevan todo por delante. En dicha novela repetiré alguno de los chistes aquí intentados, pues espero llegar a un extremo de garantía y seriedad de mis bromas, ensayándolas en varias reiteraciones; además, así se entretendrá algún exigente en originalidad, quien descubrirá que una idea mía es de Steme o Rabelais, cuando no habrá sido tomada de allí sino de mí mismo, de la primera vez que la dije; en el estado de repetición se parecerá textualmente a la idea de S teme, pero antes se parece a la mía de la primera vez que 1.a copié, porque es tan escasa la originalidad que hoy no queda otra que la de primer copista de autor nuevo; "primera copia" es un subgénero sancionado de la originalidad.
("Martín Fierro", 1926)

Primer número "plateado" de la Revista Oral

No venimos, señores, porque hayamos creído que nuestra "Revista" auricular no se oía hasta La Plata; ni porque una brusca interrupción en el servicio de no haber tranvías en Buenos Aires la acumulación de muchos en una cuadra los hace no haber, y da gran prestigio y velocidad a las veredas nos haya llenado de preferencias por la abundancia de no haber tranvías en La Plata solo que allá esto sucede únicamente a las ocho de la noche y en Corrientes y Suipacha, hora y paraje que podéis conocer leyéndolos en nuestros poetas cuando cantan a la aurora y el arrabal, con toda la emoción de lo ignorado y de la ausencia, que tan elocuente hace siempre al hombre; ni porque en este momento falte en Buenos Aires la comodidad requerida para dedicarse a la tarea de que Marinetti llegue sépase entretanto que la estadística, ordenada por nuestra comuna, de las personas que empleaban su tiempo en que esté llegando Marinetti, resultó operación impensadamente morosa, y no porque fuera muchas esas personas, sino (es mi opinión) porque a los ocho días de comenzada todavía no se había encontrado a la primera, y se procura prolijamente no comenzar el recuento por otra, porque después habría que empujar toda la lista de las ya juntadas, para hacerle lugar ordinal a la primera.
Una nómina de todos los motivos que no han sido el de nuestra venida sería preciosa y en todo el mundo habría ansiedad, tanta que hasta se
olvidarían de estar ansiosos. Sería, seguro, extensa; más aún, tendría que enumerar todos los posibles motivos de un acto, menos uno: el de nuestra visita. En verdad confesamos que hemos hecho, que tenemos esa lista. No os asustéis: no la leeremos. Alberto Hidalgo desafió a que él era capaz de hacer, en un momento, cualquier cosa interminable, y la concluyó efectivamente.
Es tan cierto: que uno de nuestros redactores, que ama con delirio a Buenos Aires y considera de inmenso mal gusto pagar por alejarse de ella, no quiso comprar boleto de venida; y lo tapamos con la lista mencionada municipal de esperadores de Marinetti que era un pliego muy grande en el trayecto para evitar distracciones con los inspectores. Pero tenemos que llevarla, para taparle el regreso a ese redactor porque, apenas nos encontramos con vosotros y pisamos vuestras diagonales, comprendió dicho redactor que es también de insufrible mal gusto pagar por alejarse de esta bella ciudad del pensamiento, de lo joven, de la expresión de vigilancia por el alma.
Sean éstos los alicientes que crearon motivo a nuestra venida y que nos harán retornar cada vez que nuestra esperanza idealista ansíe tibieza de hogar. Está es hogar para el alma.
Breves seremos: traemos más qué escuchar, que de decir: un público de privilegio como vosotros debe hablarnos cuanto antes; por primera visita impreparada, seremos breves, y yo el primero, para oír cuanto antes la sugestión de vuestro vivir de inquietud.
Salud.

EPISODIO 12-MACEDONIO FERNANDEZ




-TOMI

EPISODIO 12-MACEDONIO FERNANDEZ

Confesiones de un recién llegado al mundo literario
(Esforzados estudios y brillantes primeras equivocaciones)

Tengo que asentar las siguientes observaciones y otras no menos siguientes que me comprometo a que se me ocurran.
Con motivo de la carestía de los cigarrillos, éstos se han puesto más baratos, y para que parezcan menos cortos, los hacen más largos. Para una persona que por primera vez es un recién llegado, esto le confunde de tal manera que le entra el sentimiento de que lo están viendo por la calle desnudo saliendo de una sastrería.
No es menos cierto que existen insomnios que afectan al mismo tiempo la facultad de dormir y la de estar despierto; y, lo digo con toda la seriedad del hombre durmiendo, para elegir entre dos coqueterías, óptese por la peculiaridad de ser un gran dormilón, porque es factible aparentar dormir aunque fatigoso, y no es fácil aparentar estar despierto. Aquí se sabe (por los diarios, como todo) que una persona que ha sidodespertada durante un simple cuartode hora, por la caída del techo sobre su cama, o por el paso sigiloso de un gato por la pared que debería tener el terreno de enfrente, y continúa durmiendo de seguida hasta que la desayune alguna sirvienta, no dejará de proclamar por todo el día siguiente, el infalible día que cuelga de cada noche por su extremo Este; "No he pegado los ojos esta noche". Obsérvese lo que es la obra de insomnio: quita el sueño en torno nuestro y a veces al mismo paciente.
Cuando un día anterior es precedido de un siguiente, contando desde adelante, ocurre una separación entre los dos practicada mediante una noche, intervalo de faroles, tropezones y comisarías, que muchas personas ocupan en preparar un conversación sobre insomnio, para las personas de su familia; hay quienes hasta durmiendo piensan en los suyos.
Recién llegado por definición es: aquella diferente persona notada en seguida por todos, que llegado recién a un país de la clase de los diferentes, tiene el aire digno de un hombre que no sabe si se ha puesto los pantalones al revés, o el sombrero derecho en la cabeza izquierda, y no se decide a cerciorarse del desperfecto en público, sino que se concentra en una meditación sobre eclipses, ceguera de los transeúntes,

huelga de los repartidores de luz, invisibilidad de los átomos y del dinero de papá, y así logra no ser visto.
("Proa", 1922)

Los amigos de la ciudad

En los vendavales lo primero que vuela, sin desanimarse, con toda regularidad, son los techos; más fácilmente cuando la población termina por todos los rumbos en casas. Si no hubiera sino edificios centrales, muy mitigado sería este desorden, así como es cosa segura que la supresión de la delantera de los autos imposibilitaría a los transeúntes de darse contra ellos y estos vehículos serían usados sólo por dentro.
Sin ninguna pretensión difundo estas informaciones. Pero sí es cierto que me halago de poder comunicar lo siguiente:
En cierta localidad por influencia de un municipal cuyo nombre no os perdono equivocar pese a mi modestia, organizóse tan bien el desorden de partida y de llegada de los techos en las tempestades que todo perjuicio se anuló, pues si bien es cierto que no pudo impedirse que estos preciosos adornos de las habitaciones se alistaran, como siempre, de los primeros en la subversión del viento, se les había podado con medida tan exacta los aleros anualmente, junto con la poda de árboles y por el mismo personal municipal tan experto, que las azoteas expedicionarias ofrecían el espectáculo de un trabajo inútil, dado que iban cayendo sobre las casas cuyo techo acababa de volar, reemplazándolo tan bonitamente, que la familia ocupante no notaba interrupción alguna en el servicio de techados.
Cuando la circulación de techos se daba por terminada, quedaba, naturalmente, destechada la primer fila de casas y descasada la última línea de techos, algunos de los cuales podían haberse asentado sobre una vaca o un peral, sin provecho comparable al que procuran cubriendo casas. Entonces por un movimiento municipal envolvente se hacía girar los techos dispersos, en una hermosa curva hacia atrás hasta que cayeran sobre la fila de las casas destapadas; a veces una tormenta del opuesto cuadrante lo hacía todo. Sólo una vez se tuvo inconveniente con esta preparación sabia; y fue que los techos de aquel municipio eminente volaron injustificadamente, engañados por un remesón de terremoto que creyeron vendaval y usurpando por error el turno de los cristales, que son los que deben romperse y desordenarse en los días en que corresponde terremoto.
La hábil fórmula de municipal preocupación que rememoro, tuvo
particular premio por obra de un vecino rico y agradecido, quien regaló a la urbe un bosque; la municipalidad dispuso dotarlo inmediatamente de arbolado, pues nuestra comuna no aprobaba otro decorado, con fondos oficiales, que el constituido por plantas y no era congruente que el bosque, nuevo bien municipal gratuito y valioso, careciera de este omato invariable de calles, plaza y jardines.
("Martín Fierro", 1925)


Boletería de la gratuitad

No obstante lo muy concurrida que está siempre esta deliciosa boletería, he podido abrirme paso y he comprado, gratuitamente, la siguiente información, que os doy a precio de costo: En todas las ciudades, aunque nadie lo haya gestionado, hay un abogado más alto de estatura que los otros; pero en Buenos Aires, donde el suelo muy bajo favorece las estaturas, hay el abogado más alto del mundo, gran amigo mío y muy buen compañero, es decir, hasta la altura de los hombros, que es hasta donde lo conozco y soy su amigo. Es un caballero y debe ser bueno, aunque yo no lo acompañe, en la demasía hacia arriba. Es tan alto que podría su cabeza tropezar con su propio sombrero puesto. Pero no se dude por esto de que con los pies llega hasta el suelo, como me lo han preguntado algunos; es allí donde comienza nuestra amistad y la posibilidad de entendemos.
Pues bien, en Córdoba donde por la elevación sobre el nivel del mar, a los viajeros de Buenos Aires el piso les llega hasta las rodillas, por falta de costumbre, no tenéis idea de la preocupación que pesaba sobre B uenos Aires cuando este abogado crecía (fue él quien me mandó a Córdoba en 1900, con una misión por 2 días, los que yo le di a elegir, a mi vuelta, entre los 32 que me había quedado) y no comprenderéis la emoción de alivio que corrió en nuestra capital cuando los telegramas de los diarios serios anunciaron "que el doctor N. ha cesado desde esta mañana de crecer" Esta noticia fue confirmada hasta la seguridad, y llegó a mí en Córdoba curando yo me hallaba casi a punto de aprender a usar el suelo cerca de las suelas. Como yo vivía en la preocupación de que llegaría un momento en que se haría imposible escalar la amistad y el trato con mi amigo, mi alegría fue tan fuerte que cambié por 7ª vez de hotel en Córdoba y me olvidé de diversos pagos prescriptibles. La línea de hoteles que yo había escogido para acreditar con sucesivas traslaciones mi propósito de regreso, partía del centro hacia la estación ferroviaria, pero como todos ellos estaban en Córdoba yo telegrafiaba: "No puedo regresar porque todavía estoy en Córdoba". Así que cuando me encontré con el doctor N. en Buenos Aires no necesité darle ninguna explicación. Por otra parte, al encontrarme de nuevo con un suelo tan bajo, mi fatiga para recobrar pie me hubiera impedido especificar explicaciones. Durante un mes no podía estar conversando con nadie sin hundirme en la conversación, empezada a nivel; y la tarea de bajarme las rodillas para no quedarme en el aire me imposibilitaba toda atención y cortesía.
Han dicho algunos que sólo una cabeza tan cerca de las nubes como la del doctor N. pudo concebir la idea de mandar abogados a Córdoba. Otros insinuaron aquí que yo tuve la habilidad de que mi último hotel fuera el más próximo a la Estación y al agotamiento de mis recursos pecuniarios, coincidencia no casual.
Así se alteran las cosas con el tiempo; otro día tendremos para rebatir esto.
("Pulso", 1928)

martes, 18 de febrero de 2014

Antonio Jurado Rivera - CON ELLAS







Dicen que la vida es bella.
Creo que eso solo es verdad si una mujer está en ella,
si hay amor y nos inunda de chispa y felicidad.

Si no, la vida no es vida, ni habría meta que lograr,
porque aunque fueras muy rico
podrías no ser tan feliz, porque es algo material.

Sin ellas nada es lo mismo ni hay objetivo a alcanzar.
Son lo mejor de la vida.
Solo por verlas felices vale la pena luchar.

Si quieres tú ser feliz, haz que ella lo sea más,
si tú quieres ser grande ponla en un pedestal.
Si deseas que la vida sea dulce y te sonría,
que te brote el amor si le has de hablar.

Demuéstrale que la amas lo indecible,
esfuérzate a diario en mejorar,
si sueñas que su amor sea duradero,
que por tus actos ella sienta felicidad.

Ser feliz es una meta, pero te la has de ganar.
Si ofreces siempre cariño, cariño te entregarán.

Antonio Jurado (España)
© Derechos Reservados

ESTE AMOROSO TORMENTO (+lista de reproducción)

Viceversa Mario Benedetti

ME SOBRA EL CORAZÓN, poema de Miguel Hernández

Poema del renunciamiento.

Jaime Sabines - Espero curarme de ti

VOY A DORMIR - ÚLTIMO POEMA DE ALFONSINA STORNI - DECLAMA AÍNA

lunes, 17 de febrero de 2014

ALONDRA VALEY - HOY QUISO SER UN DÍA ESPECIAL PARA MÍ…



foto-Web


HOY QUISO SER UN DÍA ESPECIAL PARA Mí…

Sin embargo no lo fue…Tuvo todos los condimentos de un día cualquiera.
Esos días en que las personas pasan sin detenerse en nada y sin buscar nada. Sin esperar nada y sin encontrar una estrella para soñar un poco. Y digo que ha querido ser especial porque intentó algo de bondad y chocó con la nada.
Por lo tanto puedo decir que el día de hoy ha convertido mi vida en NADA.

Y pensar en esa cruel palabra es como morir un poco.” Los poetas a veces nos sentimos así y las palabras no brotan. Sus ojos no lloran. Las manos no acarician. Las mentes están en blanco y los sueños parecen ridículos.”

Sin embargo no es fácil aceptar la derrota y cerrar el presente día sin una plegaria
que me remonte a sueños imaginarios de caras desconocidas; de palabras buenas…

PALABRAS… Tal vez ahí se encuentre el secreto de los ecos de las montañas.

Ellas siempre responden. Se trate de lo que se trate. Nadie se siente solo si oye su propio eco. El eco le dice si su voz es profunda. Si es sentida. Si es el reflejo de una angustia, si es una despedida. Si es la voz sin respuestas. Altisonante pero hueca, burlona y llena de mezquinos gritos de sentimientos vacíos… ¡EL ECO lastima pero dice la verdad!

En el silencio de la noche me levanto a hurtadillas y busco a mi Eco.

El me dice la verdad y mañana sé si he sido tontamente un alma sin reflejos, o estoy en una tregua de final incierto. Prefiero esto último, porque así puedo obrar en consecuencia a mi natural predisposición a la alegría, al compartir, a reír si los demás ríen y por sobre todo a amar al otro, un alma que al igual que yo muchas veces busca su eco y no abandona la lucha…

MAÑANA sale el sol por encima de la montaña. Al levantarme lo hago con nuevas ilusiones. Y busco el mundo entre las teclas…y encuentro personas que me conocen. Entiendo a los que no me hablan. A los que obran sin sentido de pertenencia habiendo acariciado sueños de borrachos de amor- Y hoy escuchan las voces de sus internos y se asustan, pierden su propia fuerza y convicciones.

Tomo esos sueños y les digo que son preciosos y dignos de destacar. Que otros los ven y tal vez sueñen también. Sentiré que no trabajo en vano. Al menos lo hago para
Mí y ya es mucho decir. Cuando el sol me saluda a la mañana, salgo de la nada y me encuentro en miles de rostros iguales a mí…Aquellos que no creen en las hadas pero siempre esperan un milagro y así se pasa la vida-
¡Tan breve y gorda! porque a veces parece estallar en versos, amor, poesía y a menudo no deja ver la cortina de agua que va mezclándose frente a los ojos y las lagrimas y los mocos que intentan disimular la ansiedad de los caprichos que nos gobiernan y no nos dejan respirar libertad.

Parece que nos gusta el sometimiento porque es más cómodo, pero pataleamos duro cuando la soga al cuello nos enseña la poca cosa que somos ...Si no sabemos entender al amor como un crucero que nos saluda todos los días y al que no debemos rogarle un pasaporte, sino una breve invitación de instantes felices, que al recordarlos nos den motivos para soñar en la amistad, en la esperanza, en el abrazo fraterno, en la solidaridad y en el amor que reúne a todos estos inmensos valores de la existencia plena.
ALONDRA VALEY
LEY-D.R.A-0011702012014-LA PLATA

Antonio Fernández “Abuelo indio”




Antonio Fernández
“Abuelo indio”

Llegue al rancho ya tapera, que hasta ayer fue de mi abuelo
Avive un poco el rescoldo, pues siempre dejaba fuego,
Y en el mismo mate de él, yerbeamos con el recuerdo;
No había nada de valor, pero encontré tanto tiempo
Que entre a andar por las distancias y la luz de una luna lejos.

Pobre mi abuelo, tan indio, murió con su antigua pena,
Cuando presintió las sombras, se metió a la cordillera
No sé, no sé como llego arriba, siendo tan viejo como era,
Hizo lo mismo que el cóndor, fue donde nadie lo viera
A hacer de su último viaje, la vez que más alto vuela.

Lo encontré sobre un pedrero, con los ojos bien abiertos
Como mirando la nieve, por ser hembra y ser desierto,
Tal vez, tal vez fue de cerca, a escuchar algún arrullo cumbreño,
Cuando lo halle, parecía un niño de blanco pelo,
Que por esas soledades, se durmió tapau de cielo
Ahí mismo cerré sus ojos, y lo vele con mi duelo
El sol le beso la frente y un responso le hizo el viento,
Después, después lo envolví en el poncho, para esconderlo en los cerros
En el vientre de la tierra premiada por los silencios
Que el indio vuelve a nacer, que el indio vuelve a nacer,
Y mi abuelo, y mi abuelo era… tan indio.

No puse ni una señal, pá que no hallen su descanso,
Lo deje como dormido, en las pilchas del recado,
Después largue para siempre, la gloria de su caballo,
Y baje hasta la tapera, medio pitando y silbando,
Al viejo no le gustaba, ver su herencia lagrimeando,

Por eso de ser mestizo, adoro la libertad, y la sangre americana,
Hay, y la sangre americana es la que me duele más,
Yo espero una nueva aurora, la de él esta, tan allá,
Si cuando largue su flete, sin querer entre a soñar,
Que mi vieja raza pampa, anda caballo por ahí.

Cuando me vaya, seguro partiré de ojos abiertos,
Para entrar, desde los ojos, con mi abuelo en otro tiempo,
Tal vez suba como el cóndor, en secreto en los misterios,
Y si me toca partir, y si me toca partir, si llegara aquel momento,
Envuelto solo en un poncho, envuelto solo en un poncho, llévenme…junto a mi abuelo.

domingo, 16 de febrero de 2014

Gago Nieto Francisco en Un cuarto con Luna Francisco Gago Nieto autor - AÚN ME PIERDO...






Gago Nieto Francisco en Un cuarto con Luna Francisco Gago Nieto autor
Aun me pierdo en el pensamiento,
y recuerdo ese beso,
del que nunca me arrepiento,
y aun despierto,
siempre lo tendré.

Cierro los ojos y te veo,
me pierdo,
tú me encuentras,
te doy un beso,
pero te vas,
abro los ojos,
destapo la verdad,
y tengo frío…

Esta vez no me quedare dormido
y mirare al despertar,
contare sus latidos
me perderé en su amar
adivinando los motivos
que me salven de este infierno,
que devora mis sentidos
traspasando lo que no entiendo,
que me tienes loco perdido
y tan solo por un beso,
un beso que no me quito,
un dulce beso eterno,
el beso de mi condena
el más hermoso de los besos
un beso de los de esos
que te escriben poemas,
y aunque se equivocan,
funden cadenas
aliviando mí pena
por que aun sueña con tu boca,
y otra vez me despiertas,
abriendo mi vida entera
para soñar que te equivocas,
y aun mi corazón te sueña,

yo te bendigo dulce doncella,
tú eres mi reina,
y yo, yo solo soy tu pena.

autor Francisco Gago Nieto

Cartas al anochecer - Falta de tí

Caudillos Facundo Quiroga

sábado, 15 de febrero de 2014

Verònica Salazar Garcìa - A VECES...




Verònica Salazar Garcìa
Hace aproximadamente una hora
A VECES
A veces yo quisiera gritar tu nombre al viento pero me callan tus palabras silenciosas.
A veces quisiera andar tu camino pero me detienen tus pasos sin sentido.
A veces quisiera darte mi mano para volar por los cielos de la vida pero me paraliza tu indiferencia.
A veces quisiera tantas cosas pero me detiene el desaliento de lo incomprensible.
A veces el vacío de lo que hay alrededor te alcanza aunque no quieras, te envuelve y te hunde.
A veces el destino nos atrapa en su maraña y nos asfixia, nos ahoga pero siempre luchamos a contracorriente.
A veces quisiera ser viento y cruzar lo profundo de la vida, traer las sonrisas contagiosas para ti para mi, para todos.
A veces solo es cuestión de querer alcanzar tus sueños y cumplirlos, solo es desearlo con el corazón.

VERIS, 2014, (c)
Derechos Protegidos
de Autor.

JOAQUÍN SABINA - RESUMIENDO (LETRA)

Amores que matan Joaquín Sabina

CONRADO NALE ROXLO

Sueño de amor...de Nalé Roxlo

viernes, 14 de febrero de 2014

Seudónimo:El lector olvidado - El significado de "Te amo"



-Foto:Mis flores

El lector olvidado
El significado de "Te amo"

Te acepto tal y como eres. No quiero cambiarte; me encantas así como eres, pero sí quiero que crezcas y seas mejor cada día. Quiero que alcances tus sueños. Quiero verte brillar y estar ahí contigo, en las buenas y en las malas. Te respeto, confío en ti y te admiro por la gran persona que eres. Conozco tu pasado, tus secretos, tus errores, pero jamás te juzgaría; sé que tú tampoco lo harías conmigo. No pienso rendirme cuando se nos presenten retos; estoy seguro de que lo nuestro vale la pena. No te necesito para vivir, sé que tú tampoco me necesitas, pero sin embargo haces que mi vida sea mucho mejor cuando estamos juntos. Estaré ahí para tí siempre; tal vez llegue tarde algún día, pero te aseguro.....llegaré.

Francisco Gago Nieto en Un cuarto con Luna Francisco Gago Nieto autor - Esto de la virtualidad...





Francisco Gago Nieto en Un cuarto con Luna Francisco Gago Nieto autor
Esto de la virtualidad,
la amistad por red.
Esta manera de compartir.
Este existir, y esto del querer
y del sin saber sin preocuparte.
Del ser aunque llegando
un poquito tarde.

Pues tu corazón forma parte
de estos dulces latidos.
Nos han confundido.
pero somos parte de las estrellas...
Somos luz, somos centellas.

Y si no me crees...
Mira tras la ventana.
La veras a ella
y después a la mañana.

Francisco Gago Nieto

Antonio Fernández - “Charla con mi amigo”





Antonio Fernández
“Charla con mi amigo”

Es muy tarde ya, madrugada del domingo,
Como no puedo dormir, voy y charlo con mi amigo.
Porque sé que siempre esta, no hace falta que lo llame,
Lo siento dentro de mí, es como el agua y el aire.
En el silencio infinito, de palabras y de gestos,
Hablamos con la mirada, porque solo yo lo veo.
Le cuento de mi dolor, que es el dolor de mi pueblo,
Que añora su “Libertad”, y vive preso del miedo.
De las guerras, la pobreza, la ambición sobre la tierra,
Del poder que tiene el mal, y el bien vive tras las rejas.
El me escucha como siempre, sonríe en complicidad,
Me dice que la maldad, divide al hombre decente,
Que al final tanto no es, y por muy poco se vende.
Tomo un mate y le convido, mientras sigo con mi suerte,
“El poder hablar con Dios”, no lo tiene tanta gente.
Porque la excusa es el tiempo, que les devora la vida,
No hay tiempo para rezar, pero si, para salidas.
Y van pasando las horas, sin darnos cuenta, amanece,
El sol me besa la piel, la vida siempre florece.
No me puedo despedir, de quien se queda conmigo,
Quien me hace tan feliz, él es “Dios”…mi gran amigo.

Antonio Fernández
29/03/09

Hecho el depósito que marca la ley 11.723

Diego Lopez - Lee...Desea y comparte






Diego Lopez
LEE… DESEA Y COMP
ARTE

Quienes escribimos, a veces logramos descubrir el gran secreto de las palabras… su magia. Pero solo muy pocos logran la gran alquimia de conjurarlas.
Hoy te pido nos atrevamos juntos a invocar el encanto de una plegaria. Asidos de vocablos como: creer, tener fe, esperanza, religiones, luz, energía… basta con desear lo que ora este pedido.
Por los que necesitan creer, por los que abrazan la esperanza, por los que bajaron los brazos… cree.

En los tiempos en que la penumbra asfixie… cree
En los instantes en que la lágrima desgarre… cree
En las noches en que el temor siembre iras… cree
En soles en que la lluvia sumerja improntas… cree
En pasados devorando cruentas soledades… cree
En camastros enclaustrando todo albedrío… cree
En desesperanza burlando tenues anhelos… cree
En momentos en que la vida parece vejarse… cree
En silencios carcomiendo alaridos de ayuda… cree
En dolores cruentos que saben de angustias…cree
En tristezas extraviando sonrisas hastiadas… cree
En nombres sin nombres cayendo al olvido… cree
En garras rasguñando las suertes perdidas…cree
En el credo de una oración que proclama… cree

Cree… porque lo imposible es parte de lo posible
Cree… porque lo posible es parte de la esperanza
Cree… porque la esperanza reverdece de las almas
Cree… pues yo creo en tu mirada besando mañanas

Diego López

YO NO QUIERO CATORCE DE FEBRERO- -SABINA



-FOTO: Pato Azul


...Yo no quiero un amor civilizado,
Con recibos y escena del sofá;
Yo no quiero que viajes al pasado
Y vuelvas del mercado
Con ganas de llorar....
Yo no quiero vecínas con pucheros;
Yo no quiero sembrar ni compartir;
Yo no quiero catorce de febrero
Ni cumpleaños feliz....
Yo no quiero cargar con tus maletas;
Yo no quiero que elijas mi champú;
Yo no quiero mudarme de planeta,
Cortarme la coleta,
Brindar a tu salud....
Yo no quiero domingos por la tarde;
Yo no quiero columpio en el jardin;
Lo que yo quiero, corazón cobarde,
Es que mueras por mí....
Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren....
Yo no quiero juntar para mañana,
No me pidas llegar a fin de mes;
Yo no quiero comerme una manzana
Dos veces por semana
Sin ganas de comer....
Yo no quiero calor de invernadero;
Yo no quiero besar tu cicatriz;
Yo no quiero parís con aguacero
Ni venecia sin tí....
No me esperes a las doce en el juzgado;
No me digas volvamos a empezar;
Yo no quiero ni libre ni ocupado,
Ni carne ni pecado,
Ni orgullo ni piedad....
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
Yo no quiero contigo ni sin ti;
Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
Es que mueras por mí....
Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren....

miércoles, 12 de febrero de 2014

¡¡¡PRESTAR ATENCIÓN!!!


DE LA WEB
AMIGOS: DESEO RECORDARLES QUE AQUELLAS PUBLICACIONES QUE NO APARECEN EN PRIMER LUGAR, EN EL INICIO, USTEDES LAS ENCUENTRAN AL FINAL,ABAJO DONDE DICE
"VER TODO"
SE REMITIRÁN A LA PÁGINA QUE ARCHIVA TODO CON EL SEUDÓNIMO DE MARTINA MURILLO-GRACIAS Y NO OLVIDEN DEJAR SU OPINIÓN EN COMENTARIOS._

EJEMPLO:

Martina Murillo
Se ha compartido públicamente. - 10/2/2014

TE AMO-PABLO NERUDA
Te Amo Te amo te amo de una manera inexplicable, de una forma inconfesable, de un modo contradictorio. Te amo con mis estados de ánimo que son muchos, y cambian de humor continuamente. por lo que ya sabes, el tiempo, la vida, la muerte. Te amo... con el mun...

PORTADA DEL ARCHIVO


EPISODIO 11 - MACEDONIO FERNANDEZ




OLMEDO

EPISODIO 11 - MACEDONIO FERNANDEZ

El "capítulo siguiente" de la autobiografía del Recienvenido

Sobreviene dicho capítulo
Aniversario de Recienvenido
No sé si por algunos excesos de conducta o por observancias poco estrictas en mi régimen de
vida cumpliré en breve cincuenta años. No lo he efectuado antes porque cada vez que
impacienté el tiempo, adelantando algún acontecimiento, me cambiaron uno bueno por uno
malo. La elección de un día invariable de cumpleaños me ha permitido conocerlo tan bien
que aun con los ojos vendados cumpliría mi aniversario.
Alguien dirá: ¡Pero Recienvenido, otra vez de cumpleaños! ¡Usted no se corrige! ¡la
experiencia no le sirve de nada! ¡A su edad cumpliendo años!
Yo efectivamente entre amigos no lo haría. Mas en las biografías nada más exigido.
Otros juzgarán que el anuncio de mi próximo aniversario va encaminando a incitar a los
cronistas sociales para recordarme con encomios. "Nadie como el señor R. ha cumplido tan
pronto los cincuenta años"; o bien "A pesar de que esto le sucedía por primera vez cumplió su
medio siglo el apreciado caballero como si siempre lo hubiera hecho". Alguien con algún
desdén: "Con la higiene y la ciencia moderna, quién no tiene hoy cincuenta años". "A su edad
no tenía mucho que elegir".
En fin, lo cierto es que nunca he cumplido tantos años en un solo día. Nací el 14 de octubre
de 1875 y desde este desarreglo empezó para mí un continuo vivir. La autenticidad de mi
condición de solterón en ese momento fue indiscutida, pero yo le añadí el malhumor que la
distingue, pidiendo inmediatamente en el idioma que no tiene filólogos el Libro de Quejas.
Cuando me lo facilitaron tres meses después en una sacristía, me había olvidado de los
motivos de protesta fuera de que no habían dejado espacio en el sucio, malhadado y gran
tomo los que se habían quejado primero. Puse mi nombre y la fatuidad de tenerlo me distrajo
de reflexionar que aquél era el "Libro de Quejas", de la vida.
Este fue mi punto de partida y la fecha que escogí para mis aniversarios. Pero la serie de mis
cumpleaños ha sufrido recientemente una variante.
Hace cinco años conocía a la mamá de un amigo rosarino y vine a saber que...
No lea tan ligero, mi lector, que no alcanzo con mi escritura adonde está usted leyendo. Va a
suceder si seguimos así que nos van a multar la velocidad. Por ahora no escribo nada;
acostúmbrese. Cuando recomience se notará. Tengo aquí que ordenar estrictamente mi
narrativa porque si pongo el tranvía delante de mí no sucederá lo que sucedió.
Ahora continúo. Me había trasladado a Rosario para hacer anotar en el Libro de Patentes,
invento por medio con otros dos inventos míos, uno nuevo (recordará usted que soy inventor
y esto justifica ciertos estados de intensidad intelectual -a veces parezco dormido en estos
paroxismosdurante los cuales mi libro no adelanta nada, como habrá usted advertido). ¿Nota
usted que continúo? Pensando en ello en mitad de los rieles del
tranvía, iba yo a redondear teóricamente un procedimiento automático para limitar la
prestación del fuego de los cigarrillos que me había encargado la "Compañía de Fósforos ya
Raspados", cuando sin ninguna dificultad un coche-motor me embistió cerca, pronto y todo.
Como yo no abandono un pensamiento tan adelantado, media hora después salía de la
Asistencia con mi invento completo y vendado.
No interrumpí tampoco mi cumpleaños, que era ese día. Mas conducido por un amigo a su
casa de familia, festejábase en ella el onomástico de la mamá; y tanto fue lo que se conversó
que la señora y yo vinimos a entender por qué el día de nuestro aniversario nos había
parecido siempre tan estrecho, a causa de que lo ocupábamos dos personas con el mismo
suceso. En el acto de mi pronta imaginación percibió que había allí algo que pensar y
patentar.
Tengo desde entonces con la señora una combinación, por resorte de la cual debemos ocupar
alternativamente el 1º de octubre para día natalicio, a cuyo efecto ella me avisará cada año si
le gusta ese 1º de octubre. Yo recomiendo mi combinación aunque hasta hoy no me ha dado
provecho; desde entonces la señora no ha expreado su opión por ningún año ni siquiera por
ensayar el procedimiento: probablemente teme que falle.
La cláusula del aviso fue un error; y además siempre será prudente combinar con personas
formales. De todas suertes desde dicho pacto desapareció de mis cumpleaños aquel malestar
muy parecido al que se experimenta cuando a uno lo están leyendo en una revista que ya con
ese número ha salido del todo.
Por eso me esmero aquí en cesar y aquí apago yo también que ya es tarde, y aún más tarde
que ahora; y es fineza que el lector estima, madrugar el concluir y yo gusto de naufragar con
quien navego[1] y no yo en otro barco; asimismo huyo de asistir al final de mis escritos, por
lo que antes de ello los termino.
Y no hay escrito mío en que no me acuerde al Fin de la comodidad del lector (si no se la
buscó ya él) que en todo Proa no estamos haciendo otra cosa. Le preparamos el total de su
comodidad: dejamos deaparecer; y así, de una sola vez, hacemos más por él que con doce
números seguidos. No habíamos pensado antes en este modo de divertirlo... Que si lo
pensáramos antes del primer número... Otra vez haced las señas más claras, señores lectores:
cuando íbamos a salir con la presente revista parecíame que las señas que nos hacíais eran las
de salir. Porque las hacéis como no las queréis, diremos imitando a sor Juana Inés de la Cruz.
("Proa", 1925).

EPISODIO 10- -MACEDONIO FERNANDEZ



OLMEDO


EPISODIO 10- -MACEDONIO FERNANDEZ

El "capítulo siguiente" de la autobiografía del Recienvenido

Recuerdo que en las primeras experiencias con la desmontable, el atacante quedaba con el
trozo de solapa en la mano tendida, como quien ofrece una muestra de género y por fin le
pegaba una estampilla y la echaba en el convincente color rojo del buzón: porque la tiesura,
redondez y sinapismado colorde un buzón concluyen con cualquier vacilación. La perfecta
necesidad de una solapa para entablar un "solo" la comprendí ya a causa de no haber visto en
las calles que se entablara con un caballero desnudo; y preví el infalible efecto de una
desmontable. Los "solos" de viva voz extinguiéronse; se refugiaron en las imprentas
originando aquel gran renacimiento literario, cuyo partero creo fui, y al que contribuí también
con mi autobiografía de recién venido; se dijo de mi libro que nunca había sido escrito antes,
tan extraordinario pareció. Pero tampoco nunca fue leído después, porque la suma seriedad
que se apoderó de mí al redactarlo dio a mis primeras páginas un tono tal de tercer tomo y
"continuará" que aquel lector que con sólo perseverar la lectura dos páginas, recuperó el
sueño, sonó que aún no había empezado a leer la "Autobiografía" (tanto era su sentimiento de
bienestar), fundando su ensueño en que no recordaba nada del primer tomo: las perseverantes
trescientas páginas que seguían se las hubieron con un lector dormido.
Quédame por computar las cosas desagradables que me atribuye el Editor como invitado
social. La apreciada señora a quien alude, muy al contrario, nunca me habló con desagrado;
ni volvió a invitarme a comer, pues era de mucha memoria y no necesitaba mi presencia para
recordarme siempre.
En cuanto al agujero que yo buscaba era uno que me había hecho en la mente una reciente
lectura; ya entonces continuaba escribiendo Maeterlink, precursor de Bergson, Bochme,
Noval is, y otro caso de memoria excesiva; ya también Leopardi había descubierto la maldad
humana; y... todavía no había quejas de mí: nadie había empezado a leer lo que sigue.
("Proa", 1924)
El capítulo siguiente (Pequeña nota del editor)
Señor Director de "Proa"
¿He acertado con el señor Borges? ¿Con el señor Güiraldes? ¿Con el señor Brandán
Caraffa?...
Y bien, soy el más obsecuente dirigido de usted y congratulándome del acierto con que inicio
el día pues su dirección en "Proa" es la que siempre prefiero leer, me redacto por su atento
servidor y comienzo con estas palabras:
¿Qué se me dice, señor Director? ¿Parece que "Proa" está bastante lázarocosta y que entre
este número y el próximo podrá circular holgadamente la eternidad? Si a"Proa" la hubieran
hecho darse vuelta, concluida su primera existencia podría ahora empezara vivir del lado del
revés. Para leer de este lado yo preparé a los lectores con aquel trabajito de metafísica, y
cuando en octubre se vea en todo detalle lo que es un número no salido, esmeradamente
abstenido, se sospechará por qué no publiqué juntos el artículo y su comprehensión,
reservando ésta para los ejemplares que por turno se alternarán en no aparecer hasta un
desconcertador último de la no existencia invariable de "Proa", que se hojearía doquiera con
el afán y la certeza, firme en todo ente sensible, de que el "ser" es la única posibilidad, de que
la muerte se vive también y tanto.
Yo traía completamente empezado el prometido capítulo y entraba a la Redacción cuando
Editor me alcanza a medias con la voz y me detiene todo con el brazo que le sale de ambos
hombros. "Proa" no sigue, me dice, hase decidido que el último número no contenga nada de
género "siguiente"; sino sólo conclusiones y abstenciones, a fin de que la entrega postrera
tenga catadura al mismo tiempo de última y de no salida. S u gran Capítulo Siguiente hágalo
doler en otra Revista...! Así me aturdió y distrajo dejándome en la puerta, fallida mi
esperanza de una publicación sin " nota" suya...
¡Qué hombre pesado! Para bien que se calle habrá que dejarlo decir. Agradecido a tal
tolerancia condesciende en llegar al estado de inacción oral al final; antes de eso no hay
silencio posible sino el ajeno. Francamente la noticia me sobresaltó como un café con leche
derramado y ya que se ha derramado yo le sacaré un provecho a la comparación que no se
esperaría de una catástrofe tan "completa". Colectando con la cucharita algo de azúcar y de
líquido hago a usted mi Director una pregunta: ¿Los números que no aparezcan serán más
fáciles de dirigir o al contrario será como cuando un "completo" se hace mantel y las puntas
líquidas avanzantes animadas de un gusto sin prevenciones por todas las posiciones y rumbos
del espacio se tiendan tan prontas y divididas que no hay que pensar en dirigirlas, tanto más
cuanto que, lo primero que han hecho es suscribir vuestro pantalón claro a su acontecimiento
y preparar una semana de prosperidad para las tintorerías en todos los trajes vecinos, a cuyo
socorro hay que acudir ante todo? Invariablemente, he notado, se ataca la inundación con
denuestos, pero en la nerviosidad del momento se asestan con trémula puntería y no tienen
eficacia para contenerla. Es un verdadero incendio, señor Director, en que no se sabe nada del
fuego.
Pues, deseaba mucho informar a la Redacción que la publicación de aquel fragmento de
Recienvenido en "Proa" me ha valido grandemente, atrayéndome numerosas órdenes o
encargos de rellenar vidas desconocidas por mérito a la especialidad de mi aptitud probada en
dichas páginas.
Varios parientes de personas ignoradas me han requerido para biografiar a éstas. Pero a
menudo sus estimadas órdenes llegan deficientes en datos acerca de las personalidades de
existencia y parentesco con ellos
ignorados, y debo prevenir en general que aunque muy gustoso sólo podré satisfacer sus
pedidos si, como mínimo, se me concreta el dato del lugar y fecha en que no se supo que
existieran. Así no correré el riesgo de confundir un desconocido con otro. De otra manera con
un sólo desconocido tendría para todos los solicitantes. Con este aviso me apago y soy de
usted amigo y atentísimo seguro servidor.
EL EDITOR.
Sobreviene dicho


EPISODIO 9-MACEDONIO FERNANDEZ - El "capítulo siguiente" de la autobiografía del Recienvenido



OLMEDO

EPISODIO 9-MACEDONIO FERNANDEZ

El "capítulo siguiente" de la autobiografía del Recienvenido

He aquí el mencionado capítulo. El desagradecido autor lo precede de una nota originada por
mi prefacio, cuya palmaria injusticia inclinará hacia mí al lector, sobre todo si se encuentra a
bordo de un buque de compañía tempestuosa y el barquinazo de una ola me lo echa encima.
No me mortifica su publicación. Es muy gastado, y nadie hace caso, el recurso de notas y
explicaciones.
Heme aquí, por fin. Surjo únicamente para que no se me confunda con cierto Editor. Soy sólo
el autor de un manuscrito encontrado. En tan modesta calidad no debía deparárseme, no me
convenía, un inagradecible editor grandote, de voz resonante, a cuyo lado deba yo pasearme
por la publicidad, como me ha resultado con éste y como le sucede a ciudadano rebanado y
menudo, presumido y pulido, a quien le llega amigo rural, hombrón estentóreo aumentado
con grandes botas, que parece haberse calzado dos galpones de su establecimiento; y tócale
hacerle conocer la ciudad y divertirlo.
No se me suponga partícipe en la facción de esa nota. No tiene más propósito que expedir una
apretada serie de chistes indoloros y calmosos, mal acertados y ni siquiera ajenos: imposible
otro autor de ellos; recolectados y guardados por años, metidos y yuxtapuestos a la fuerza,
uniformados con el traje de chistes de familia, que los imprime, ya tan reídos en casa, que no
les queda qué sacárseles por lectura. Y hay que ver cómo los festeja. Es seguro que no le ha
quedado ninguno; antes de diez o más años no vuelve a hablar: hoy mismo habrá comenzado
la nueva recolección.
Lo de imaginada nueva literatura es cosa de desesperados; no la conozco y no me gusta.
Si lo hubiera animado el deseo de favorecerme, sabe perfectamente que, por ejemplo, soy el
inventor del paréntesis de un solo palito; de la solapa desmontable contra solistas (es una
solapita artificial, de gran sencillez, que sustituye parte de la solapa natural, que nace con el
saco, de gusto agradable y fácil digestión). Caramba: estoy confundido con un invento
higiénico que proporciona la longevidad, por nonagenaria que sea la edad del que usa el
remedio por la primera vez. Es un medicamento, que quién sabe por qué y felizmente para la
humanidad, no se puede conseguir gratis, fácil de destapar y verter, que suplanta el extremo
libre de esa orejita o solapa que tienen los sacos... (i Ah! un error feliz: ahora estoy en el
invento de la solapa que debía tratar primero) que tienen los sacos y de la cual se apodera el
solista experto, desengañado de la fugacidad del hombre abordado en la calle. Una vez
posesionado de vuestro saco el solista ya no hace caso de vos; se limita a hablaros pero no
necesita miraros. Al contrario, escudriña la calle atisbando otro candidato para cuando se le
apague el actual y entonces desmontáis la solapa, la atáis al buzón que se suele parar en esa
esquina; y... ese tranvía que pasa es el que os lleva adonde marca su itinerario, tan bueno
como cualquier otro.
Inventé los cuellos de camisa iguales a los otros, pero que se pueden llevar en los bolsillos o
dejarlos de usar; como Intendente tuve la visión de la supresión edilicia de las esquinas con lo
que concluyó la plaga
política que se apoya en sus paredes. ¡Extirpación tan completa constriñó a las niñas a dar
vuelta a la manzana, en el balcón únicamente, con la moral a vista de sus padres! Doté de dos
veredas de enfrente y de rumbo Norte-Sud que es el más vistoso, a todas las calles y cuando
este rumbo tan solicitado se agotó...
Supongo no habré dado motivo al lector para cavilar si la desmontable de mi invención, sería
extensible a los solistas escritos.

LO HACEN PARA AMAR - AmPaRo EsTeVeZ SaViZa



MIS FLORES


"LO HACEN PARA AMAR"

“Los corazones que rompen el silencio
lo hacen para amar…”

¡Si el corazón calla se manifiesta en soledad!

Unas veces llorando u otras riendo,
encuentran en el silencio, la verdad

“Los corazones que rompen el silencio
Lo hacen para amar”

¡Si el corazón calla se manifiesta en soledad!

Se bebe los instantes y también los llantos
dibujando sonrisas en muecas de ansiedad

“Los corazones que rompen el silencio
lo hacen para amar”

¡Si el corazón calla se manifiesta en soledad!

A veces esperando las caricias de otras manos
esperanzas, soles y lunas en eclipse total

¡Esperando el justo momento de volver a soñar!

Si tienes un corazón fatigado de amar…
Busca por qué sin razones
Se niega a claudicar y acalla en soledad

Es porque hay caricias difíciles de olvidar
besos que anidan en las bocas, más allá
y los presagios malditos de no poder retornar

“Los corazones que rompen el silencio
lo hacen para amar”

Esperando el justo momento de volver a soñar!

Bastará que otra mirada
anide en su palpitar ¡Y ya nada más!

Tu corazón acallado volverá a soñar
Y sólo ama, sin latidos que acallar…

AmPaRo EsTeVeZ SaViZa
D.R.A.0112022014
12/02/2014- ARGENTINA

martes, 11 de febrero de 2014

" LOS AMANTES ". JULIO CORTÁZAR. POEMA RECITADO.

lunes, 10 de febrero de 2014

TE AMO-PABLO NERUDA




Te Amo

Te amo
te amo de una manera inexplicable,
de una forma inconfesable,
de un modo contradictorio.

Te amo
con mis estados de ánimo que son muchos,
y cambian de humor continuamente.
por lo que ya sabes,
el tiempo, la vida, la muerte.

Te amo...
con el mundo que no entiendo,
con la gente que no comprende,
con la ambivalencia de mi alma,
con la incoherencia de mis actos,
con la fatalidad del destino,
con la conspiración del deseo,
con la ambigüedad de los hechos.

Aún cuando te digo que no te amo, te amo,
hasta cuando te engaño, no te engaño,
en el fondo, llevo a cabo un plan,
para amarte mejor.

Te amo...
sin reflexionar, inconscientemente,
irresponsablemente, espontáneamente,
involuntariamente, por instinto,
por impulso, irracionalmente.

En efecto no tengo argumentos lógicos,
ni siquiera improvisados
para fundamentar este amor que siento por ti,
que surgió misteriosamente de la nada,
que no ha resuelto mágicamente nada,
y que milagrosamente, de a poco, con poco y nada
ha mejorado lo peor de mí.

Te amo
te amo con un cuerpo que no piensa,
con un corazón que no razona,
con una cabeza que no coordina.

Te amo
incomprensiblemente,
sin preguntarme por qué te amo,
sin importarme por qué te amo,
sin cuestionarme por qué te amo.

Te amo
sencillamente porque te amo,
yo mismo no sé por qué te amo.

Pablo Neruda

Francisco Gago Nieto- (contemporáneo)





Un cuarto con Luna Francisco Gago Nieto autor
Eclipse de sal

Le pedí a la luna
que se dejara engañar
que engatusara al sol
para no dejarlo despertar.

Le prometí que dejaría la ventana abierta,
para que se escondiera.
La noche a la soledad la enfría
y a la mañana un haz de amor,
lo espera.

Un reflejo que guiña
a cada suspiro de mar
que levantan sus mareas,
y le tirita al amar.
Para fundir el eclipse de tu beso
un beso de los de esos
que alimentan todo soñar.

Y llegan otra vez los recuerdos
esta vez la ventana esta cerrada
La luna no ha salido
duerme con el sol
y corren sus niños.

Sueños
Alegrías
Besos de eclipse
que nacen todos los días
y nos hacen felices.

Francisco Gago Nieto

EPISODIO 8-MACEDONIO FERNANDEZ



-OLMEDO


CAPÍTULO 8-MACEDONIO FERNANDEZ

El "capítulo siguiente" de la autobiografía del Recienvenido
De autor ignorado y que no se sabe si escribe bien Nota del Editor. (El autor también figurará
escribiendo.)
Presentamos el más escrito de los ocho capítulos de esta obra, que no se cree haya habido
quien la escriba, pues su autor era tan desconocido a los diecisiete años que es imaginable
cuánto habrá progresado después, tanto más cuanto la precocidad fue la primera cualidad que
adquirió; a los nueve años era ya casi un niño y a los once ya tenía un hermano que entendía a
Bergson; lo que éste mismo no pudo nunca con toda la inteligencia que le consiguió su
influyente familia.
Tan es así que si tan es así no fuera todo lo que de él se sabe no se ignoraría todavía. Como
desconocido es el más completo que haya sido encontrado con vida en la historia desde el
pasado hasta una semana próxima que tenga días; más adelante no se sabe lo que sucederá y
limitamos nuestra aseveración a lo pasado y al retazo de porvenir que está inmediatamente
detrás de una próxima salida de "Proa" (no he leído a Bergson pero lo escribo regular, como
queda probado); fieles a "Proa", el formato de porvenir que nuestra inteligencia alcanza a
columbrar no pasa de ahí, un día más y no sabemos nada. No venimos tan bien informados
como Mahoma que llegó exacto el primer día de su era; si arriba un día antes no tiene dónde
acomodarse en el tiempo.
Tenía el porte y los rasgos de fisonomía de extremo parecido a los del héroe desconocido y
pudo ganarse la vida lo mismo que este funcionario europeo, si no fuera que lo diferenciaba
un desaire héchole por la Naturaleza: la pronunciada curva en la espalda, que dicen algunos
era una pulmonía de repuesto que llevaba. Admiten otros que su torso presentaba ese martillo
a favor, por efectos de excesivas lecturas; no porque lo que uno lee se le gane allí cuando no
sirve para la cabeza, sino por descuido de su postura en el acto de consumir renglones.
El preámbulo, que hasta aquí era corto, virtud que no le va a durar, no podemos apagarlo
todavía. Tenemos que decir que con el mismo trabajo que se tomó el autor para hacer esta
autobiografía pudo decirnos algo de su propia vida. No nos dejaría así, tan completa como si
nos la hubiera prometido, una ignorancia erudita y sin compostura ya de sus vicisitudes y
carácter, que pasamos a editar bajo evidentes dificultades. Nuestro autor es verdaderamente
incógnito; si no fuera que Shakespeare tiene ya con quien se le confunda, sería una
satisfacción ofrecérselo para ese propósito. La lectura de sus obras no nos procura base para
juzgar sus talentos de escritor; ignoramos siempre si cumplía años, si nació disgustado, si
mejoraba de las enfermedades o moría cada vez; si su vida se prolongó hasta el fin de sus días
o pudo la ciencia hacerla concluir antes; si disputó que su deceso era prematuro o se puso del
partido de la concurrencia mortuoria que "lo lamentaba", por tardío; si por extremo de
puntualidad se presentaba siempre en el lugar de la cita un cuarto de hora antes de llegar o al
contrario tenía reputación de ser el primer en llegar tarde, a casa del dentista u otros locales
de distracción; si se conocía cuando tosía o nadie lo oía por tratarse de tan famoso
desconocido; si logró que el porcentaje de horadación de su inteligencia por obra de las
buenas lecturas y las instrucciones pública y universitaria fuera menor que el soportado por
jóvenes más respetuosos, como yo, por ejemplo; si donde se le invitara a comer (iría yo; ¿es
extensiva la invitación?) agrandaba los agujeros del mantel que circulaban cerca de su mano
para investigar hasta qué dimensión podían abrirse los ojos de la dueña de casa ante ese
espectáculo exasperante y luego la mortificaba diciendo que: agujeros mejores y de color más
sufrido que éstos se vendía en cualquier negocio, donde había, además, jabones para lavar de
agujeros los paños, y cepillos para echarlos fuera del mantel junto con las migas. Su
conversación de sobremesa la efectuaba debajo de ésta (debajo de sobre es imposible: debajo
de mesa) gateando, molestamente interesado en recolectar los agujeros que no habían dado en
la bandejita de migas; y luego remiraba todo alegando que el más surtido de ellos no estaba
en ninguna parte, lo que metafísicamente era indefendible; según la hipótesis más plausible y
festejable, debía haberse zafado por dentro de sí mismo y desaparecido; de lo que no se
responsabilizaba. La señora se aprovechó, vengativa, de la debilidad gramatical incurrida por
nuestro íntimo desconocido: ¿Dónde está su gramática, hombre de Dios? ¿Cómo puede un
agujero solo ser surtido? -Yo lo he visto surto junto al botellón y después no lo vi zarpar.
Esto último y algo anterior pertenece a lo que no se sabe de él y lo insertamos como
muestrario de la variedad inmensa de cosas que somos capaces de idear para rellenar una
existencia de contenido ignoto; es prueba también de que si algo más ignorábamos de él lo
haríamos público. Las más adelantadas excavaciones que se hacen en las bocas de sus
vecinos no dicen en qué ciudad o barrio vivió y sólo han completado nuestro
desconocimiento con la información de que él mismo no se conocía: ante un cobrador del gas
Recienvenido se extasiaba tanto como la Compañía por saber quién era el Recienvenido que
conseguía deber, más pronto que el más diligente vecino, tres meses de gas en un momento; y
se internaba en su busca, corría a llamar a Recienvenido.
Cuando vuelva tornaremos a tratar de él. Si se llega a saber que algo más puede ignorarse de
él, nos apresuraremos-hágase a un lado, lector, que podemos atropellarlo- a comunicarlo; no
consentiremos que se nos supere en la ignorancia que nos hemos labrado pacientemente a su
respecto ni en la prontitud en difundirla. Si supiéramos que tuvo por únicos amigos a Mark
Twain, Sterne y Gómez de la Serna -"buenos criollos" todos- y que procuraron ser
contemporáneos para visitarse con más frecuencia, no lo ocultaríamos; y no disimularíamos
que, quizás enojados, Sterne y Mark Twain se sentaron en la primera vereda del otro mundo a
esperar a De la Serna a quien el público retiene en la inaplacable aspiración de greguerías que
es leer de él, atento sólo a su propio gusto, sin considerar que Ramón no halla quien le
prepare risa, cocina y no come, guisa y no sisa y tanto como se queda, tanto se le espera, del
otro mundo en la primer vereda.
Lo advertimos porque quizá la lectura no lo dé a ver; con la presente obra entendemos hacer
el lanzamiento, la primer entrega, la soltura, despavorido lector, de la inesperada y acreditada
Literatura Confusiva y Automaústa, de lectura fácil (de omitir), en la que se espera tanto... del
lector, de su originalidad; inaugurámosla en vista del reducido resultado de la otra, cuya
perdición se preveía, desde que el público se obstinó en utilizarla principalmente para lectura
-a veces sus lectores tenían un volumen en las manos y otro en la oreja; y encendían el uno en
el otro. Todos sus defectos se hicieron públicos así; ocasionáronse desventajosas
comparaciones con el papel en blanco y sobrevino la nostalgia de esta clase de papel, que
debe haber existido alguna vez -toda una hoja en blanco de papel parece haber sido
encontrada inmediatamente encima de la torre de Babel, del Arca de Noé y del
descubrimiento de América, en ruinas-, y que habríase de volver a inventar como el agua en
un cabaret. Dejemos esto y sigamos viviendo, me digo. Y concluyo.
EL EDITOR.CONTINUARÁ

EPISODIO 7- MECEDONIO FERNANDEZ




ESTATUA-OLMEDO

EPISODIO 7- MECEDONIO FERNANDEZ

El bastón de Recienvenido
Desde que dejé olvidado mi perro, colgado en una percha del vestíbulo o metido en el
paragüero de una casa que visitaba, decidí reemplazarlo por una omato-compañía más
inseparable, pues personas de mucho éxito en la retención de sus varitas garantíanme no
recordar caso alguno de olvido de bastón, aparte de otros inconvenientes que no se
promueven entre bastones en los vestíbulos y sí entre perros.
Tan positivo aserto me extrañaba. Simplifiqué rápidamente la situación mental para llegar a
la verdad: olvido de comprar bastón, olvido de este mismo bastón y olvido de haberlo
olvidado, porque la memoria de olvidar no hace distingos y el que olvida un bastón sería
contradictorio que recordara haberlo olvidado y haberlo poseído.
Supongamos que yo (adoptemos la hipótesis en primera persona) he perdido o no un bastón.
Si usted por ejemplo (adopte usted la hipótesis; es justo que usted también sea obsequiado
con supuestos) presumimos que es mezclado con el pavimento por un automóvil...
Noto que usted es moroso en calzarse la hipótesis que le he brindado. Mientras espero que se
la pruebe, lector, para ganar tiempo me ocuparé de otra cosa, por ejemplo de...
En fin, no pretendo sino que, como acabo de hacerlo, las diferentes hipótesis que por
momentos exija mi relato sean turnantes, sin abusar asignándole a cargo de usted los peores
supuestos. Además, como suministrador de todas las hipótesis de mi libro y como el lector de
buen humor es el que ha hecho todas las reputaciones literarias, no haré caer sobre usted
ninguna hipótesis cruel sino cuando note que, algo soñoliento, está completando la horita de
sueño que le falta de anoche, libro en mano. Entonces mi hipótesis no será en su mente más
que un ensueño sin consecuencias. Yo también conozco los mejores locales y oportunidades
de completar sueño; un sueño abundante favorece mucho a la inteligencia, y es así que yo
dormía tanto, por ejemplo cuatro horas en casa y tres en laFacultad, que llamaba la atención
por mi despejo; hubo que inventar clasificaciones tan altas para estimularme, que yo las
pasaba cómodamente por debajo.
Con mi sistema se aprende más que faltando a clase. Sin embargo, un día primaveral en que
no asistí me resultó provechoso, pues supe tantas cosas de Juanita, la tercera prima de un
mucamo vecino, que con los dos tercios de parentesco que éste no usaba me enteré más del
Paraíso que oyendo la conferencia de Teodicea.
He aquí un prólogo cuya continuación depende del lector; se lo abandono. Pero el bastón, que
con esta interrupción ya parece funcionar como bastón perdido, vuelve a nuestro asunto.
Recienvenido lo había elegido de los más largos en una vidriera. La gran distancia a que
estaba el regatón de la empuñadura, hacía llegar a su portador de una vereda a otra más
pronto que sus congéneres comunes, y parte de la reputación de puntual que tenía
Recienvenido se debía a esta virtud de su regatón, de llegar un poquito antes; era, en fin, la
magnitud a que debía estirarse una varita de gusto, pues esas pequeñas que parece que no se
llevan, o que a cada paso el caballero las alza de la vereda, distraen a los botines de su tarea,
siguiéndoles una conversación como la del hombre de la esquina con el vigilante en el centro
de la calzada a medianoche, que perturba a éste en su trabajo de no estar en su casa, único
trabajo perfectamente continuo y por lo tanto delicadísimo que es dado al hombre efectuar.
Cuando lo dejaba en un paragüero, no trababa pelea de perros con
otros bastones, ni idilios con el pie de las sombrillas; le merecía tanta confianza a
Recienvenido que a veces, en asunto grave, éste iniciaba su discurso diciendo: "Yo y mi
bastón opinamos".
1922-CONTINUARÁ

EPISODIO 6-MACEDONIO FERNANDEZ





EPISODIO 6-MACEDONIO FERNANDEZ

"Añadiremos, para no haceros esperar más como conferencista y finalizando con un
consuelo, que recientemente comprobamos que los públicos de accidente también se caen.
Estábamos presenciando un desfile militar, desde las localidades altas de un gran árbol,
cuando éste se viene abajo, porque resultó que lo que creíamos ombú había sido una planta de
espárragos crecida morbosamente pero débil no obstante su magnitud.
"-'Os escuchamos respetuosamente` -f inalizaréis diciendo, y yo tomaré entonces la palabra.
"Me habéis halagado, alegrado tanto con lo que os atribuyo haberme dicho, que voy a
recompensaros con tales manifestaciones, que, aunque fatigados de tanto abrir la boca,
vosotros, virtuosos de la boquiabriencia, volveréis a abrirla de vereda a vereda, como suele
decirse elegantemente, con lo que vais a oírme.
"Soy el marido `sintético'. Los hombres por síntesis, como yo, estudiamos las importantes
pequeñeces que el hombre por alumbramiento (y otros detalles) desdeña. Además, como lo
habréis advertido, no soy el Hombre Invisible sino, al contrario, el Hombre Evidente, algo
más raro, útil y difícil.
"Yo he estudiado la duración del tiempo que invierte un botón que se cae y pierde, en
esconderse tras la pata de la cama hasta que se va su amo. Entonces se encanima a treparse
sobre el techo del ropero. Este tiempo también lo estudié. Un botón, en seguida de
extraviarlo, debéis pesquisarlo primero bajo la cama y sólo más tarde sobre el ropero, pues
emplea tiempo en esta ascensión.
"No os sobrevengo con la novedad de que se acabó el Infinito; ni la de que este mundo se ha
combinado con todos los botones cosidos flojos como traje hecho (con lo cual uno se cree
nuevo y lo creen nuevo); ni la de que el hombre que se ubicó en el vacío para vivir
eternamente, se abanicaba. Ni siquiera os recomendaré que acepte cada uno su lote de
ridículo, de antipatía. Ni disertaré sobre el Suspiro Irrompible o Los Anteojos de No Ver,
ahumados.
"Soy un hombre módico que quepo en todo mínimo de todo caso y cosa: de las inmensas y
graves cifras de finanzas, comercio y producción del número de fin de año de los grandes
diarios, la única noticia que busco es la de que no se haya perdido la cosecha de `huevos de
gallo'.
"En fin, os comunico que así como el destino de los autos es la abolladura, el mío era desde el
principio la longevidad y por el método de todos los longevos: seguir vivo. Pero otra cosa
además de eso necesitamos los futuros longevos. ¿Qué he hecho yo de diferente del hombre
común de corta o media vida?
"Yo creo que el longevismo... Ordenemos mejor la exposición. "La corbata larga, de nudo
con cuello duro doblado y apretado, que se lleve constantemente desarreglada, salida,
empacada, es al mismo tiempo lo que conquista más pronto el amor y dedicación de toda
mujer y la secreta causa del longevismo.
"No conozco a nadie que haya pasado por más tentativas de ahorcamiento por parte de los
amigos y hasta de un transeúnte femenino cualquiera o de un mozo servicial de bar, que yo
con esa corbata. No conozco a nadie que no haya sido turbado por las señas, invitándonos a
un aparte inopinado, de algún empleado de tienda o de un transeúnte o mozo de bar. Era
equívoco, era riesgoso seguir estos llamados. Acatándolos, al poco rato me hallaba
afablemente tironeado de mi corbata (es el atletismo que no falta a las personas más endebles;
un fuerte tirador de corbatas empacadas, torcidas, saltadas, voladas, derramadas o flojamente
oscilantes, vive en cualquier frágil humanidad.)
"Todos los que tienen latente vocación para verdugos de ahorcamiento se alistan
inmediatamente ante una corbata desanudada y os piden os entreguéis, con atlético gesto; se
apoderan de los extremos de la corbata y os la arreglan, desarreglando algo también..."Sin saber estas cosas, nadie puede ser feliz. El que no las sabe es tan desdichado como un
público callejero de bobos ociosos que no saben elegir entre uno y otro de dos accidentes que
ocurren en el mismo instante en distinto lugar, por la anarquía o falta de concordancia de los
programas para accidentes de ese día."
Entre los papeles de Recienvenido no hemos encontrado continuación o final de esta
conferencia. Sea porque lo que se concluyó fue el público, molestado por las intemperancias
de Recienvenido, o porque a su conferencia le ocurrió también un accidente.
1922
CONTINUARÁ

EPISODIO 5-MACEDONIO FERNANDEZ




EPISODIO 5-MACEDONIO FERNANDEZ
Conferencia no anunciada de Recienvenido en el local de su accidente
Deseosos de. ser "útiles a nosotros mismos y a nuestros semejantes", para lo cual nos han
educado gratuitamente, dejamos ¿en pos de alguien, de la "bella desconocida"? a
Recienvenido, bregando en medio de la vía por levantarse de su accidente. Autores como
somos de muchas autobiografías exactísimas, hemos experimentado que aparece de tanto en
tanto en las narrativas algún momento literario en que el escritor debe dejar a su protagonista:
ese instante sonó ahora, cuando todo nos impulsaba a consolarlo, demostrándole que no se
había caído sino que, miradas desde una ambulancia de la Asistencia, las personas que se
quejan y muestran desgarradas las ropas parecen caídas.
Irritábase por nuestro alejamiento y la concurrencia de gran público que, llegado seguramente
de otro punto, arribó no obstante tan pronto como si la ambulancia lo trajera por previsión
gubernamental junto con los auxilios en vista de la morosidad del público no oficial, o como
si existieran destacamentos de público apostados distributivamente en las proximidades de
los lugares para accidentes, que acudirían en un instanite a curar con su presencia a la persona
que al final de una caída es atropellada por el suelo. La rapidez con que se improvisa una
concurrencia en redor de un asesinado, robado o derribado, evidencia el esfuerzo de amor
propio con que la población quisiera demostrarse superior en ligereza de piernas a la víctima.
En una caída de tres metros el piso llega demasiado tarde y daría tiempo al público para
llegarantes del accidente, que es Toque merece una ciudad como Buenos Aires, pues es
descrédito para una metrópoli de canillitas y futbolistas que cualquier común accidentado los
supere en agilidad y llegue siempre al lugar antes.
Tal lo dijo en su exordio, en aquella ocasión de conferencista, Recienvenido, irritado por su
desastre y tratando de humillar a la gente que se había agolpado a mirarlo.
Disertó así. "Deberes y Responsabilidades de un Público de Accidentes:
"Si os proclamáis habitantes de la ciudad que no sólo vende mas diarios sino que gracias a
sus raudos canillitas los vende más pronto, y del mejor fútbol del mundo, no os hagáis nunca
esperar de un accidentado y
penetráos de que el modo de no llegar tarde será llegar antes del suceso. Esforzáos, por lo
menos, en ser un público de las caídas que llegue antes que el suelo.
"Inmediatamente, vosotros que lo esperáis le diréis, lisonjeándolo merecidamente:
"-Crea usted, señor, que es la única persona que ha conseguido quebrarse una pierna en el
metro cuadrado donde usted está. Muchos lo han intentado y nos han hecho esperar
repetidamente, sin conseguirlo.
"Es admirable cómo de una vereda tan baja, en un suelo tan escaso y con una pierna tan
pequeña, habéis conseguido una cojera tan completa y durable.
"Además, vuestro accidente tiene el mérito de que se ven claramente todos los elementos
causales del suceso; tan pronto como os avistamos percibimos que el motivo ocasional de
vuestra caída tenía que haber sido el hecho de haber, durante vuestro sueño de la pasada
noche, soñado con bananas enteras; y como los sueños se realizan por mitad, ahora habéis
caminado sólo sobre las cáscaras

EPISODIO 4-MACEDONIO FERNANDEZ




EPISODIO 4 -
Esto daresultado; se comprende que conferencia tan
pronta y con tal tema no es la colosal fatuidad y entrometimiento ignorante que suele
sospecharse, sino la ansiedad por quitarse cuanto antes la pátina de recienvenidez. Ser
"recienvenido" en Buenos Aires ni por un momento se perdona; es como insolencia).
("proa', 1923)
El accidente de Recienvenido
-Me di contra la vereda.
-¿En defensa propia? -indagó el agente.
-No, en ofensa propia: yo mismo me he descargado la vereda en la frente.
-La comisa de la vereda -apuntó un reportero- le cayó sobre el rostro a nivel de la tercera
circunvolución izquierda, asiento de la palabra...
-Y del periodismo -insinuó el accidentado.
-Que ha recobrado en este momento. -Y sigue redactando el periodista: -El artesonado de la
acera...
-No se culpe a nadie, propongo... -No, eso es para suicidarse.
-De mi pronta mejoría, quería decir. Ruego al señor reportero que figure algo en la noticia de
"decúbito dorsal".
-No hay necesidad: los operarios tipógrafos lo ponen siempre. O si no, ponen: "base del
cráneo".
-¿Se me dirá si me puedo levantar sin deslucir la noticia de un suicidio?
-¿Iban mal sus negocios?
-Nada de eso: la única dificultad ha sido el cordón de la vereda. -¿Puedo anotar oposición de
familia a su noviazgo?
Otro insiste en que había mediado agresión y le ruega aclare si se interponía "un viejo
resentimiento".
-Alguien, un desconocido desde mucho tiempo atrás para usted, avanzó resueltamente y
desenfundando un cordón de la vereda ColtBrowing se lo disparó.
En fin, Recienvenido empieza a sulfurarse y los increpa:
-¡Yo estaba aquí antes que ustedes y mis informes son más anticipados! Voy a darles un
resumen publicable:
"Yo caí. fui derribado por el golpe de la orilla de la vereda; sin embargo, no necesitaba ya
serlo, pues mi cabeza salió a recibir el golpe yéndose al suelo.
"Caí; fue en ese momento que me encontré en el suelo. Ninguna persona había.
-¡Estaba yo! -Y yo.
-Y yo --dicen los reporteros.
-Muy bien. No imaginando que hubieran tantas personas en torno mío que me precisaran,
invertí unos minutos de desmayo en estarme
quieto sin apresuramiento. Cuando desperté, me supuse o que había recibido parte de la
vereda en la cabeza, o que había leído algún capítulo de Literatura Obligatoria del Mío Cid o
el Cielo del Dante. Rodeado, en las cuatro direcciones de la instrucción pública, N. S. E. y O.,
por infinitas personas en número de setenta que habían abandonado importantes negocios
para formarme un cinturón zoológico suburbano, se llamó a la Asistencia Pública para que
me trajera un vaso de agua que nunca llegó. -Retardo de la Asistencia Pública -anota un
cronista.
-Algo de delirio -otro.
-¿Me permiten? -siguió Recienvenido-. No obstante la falta de horario, el accidente es la
única cosa que yo nunca he visto desperdiciar; el agua caliente, el fuego, desperdiciamos con
frecuencia, pero siempre alrededor de aquél he visto a muchas personas que están juntando al
accidentado, rodeándolo para que no se filtre y desparrame, formando un círculo tan perfecto
como perfecto es el centro de él formado por la persona más o menos completa en el
momento que ha tomado el papel de accidentado.
1922